COSAS QUE TIENES QUE COMPRAR EN COREA (Y NO SABÍAS)

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Un montón de calcecines coloridos. Esto ya da una pista muy sutil…

¡Hola de nuevo a todas (y todos)! Hoy voy a compartir con vosotros mi lista de la compra I-NE-LU-DI-BLE siempre que estoy en Corea. ¡No la vayáis contando!

Primero, vamos a empezar con lo típico, ¿no? Lo primero que se os viene a la cabeza cuando pensáis en comprar algo en Corea. Ya sé lo que me vais a decir: cosméticos y productos de belleza, móviles y tecnología en general, un montón de discos y pósters de vuestros idols favoritos, algunos snacks para endulzar el camino de vuelta y por supuesto una botella de soju para llegar de nuevo a casa con alegría.

Todo eso está muy bien (y también os lo recomiendo) pero atentos, aquí os dejo lo que siempre compro cuando estoy en Corea. ¿Listoooos?

CALCETINES

Vale, esta os la veíais venir, estaba regalada. Corea es famosa por vender calcetines prácticamente en cualquier sitio. ¿Vas a una convenience store a comprarte un paquete de ramyeon? Quizás salgas también con unos calcetines en tu bolsa si te hacen falta de camino al jjimjilbang. En una papelería, en el supermercado, en donde quieras. Todo el mundo necesita calcetines, ¿no? Es muy fácil restarle importancia a un objeto tan esencial del día a día. En Corea no se avergüenzan de sus calcetines sino que ¡los lucen con orgullo! Y es que además el diseño de los calcetines coreanos es muy divertido. Desde adorables animalitos hasta Donald Trump, como podéis ver en uno de los últimos posts de Robert de Paella de Kimchi en su cuenta de Instagram:

https://www.instagram.com/p/BRvHt8hBUxk/?taken-by=robertkimchi

Otra cosa que también es genial es que los calcetines de este estilo suelen tener un precio de entre 1000 – 2000 wones, que es menos que un viaje en autobús.

ARTÍCULOS DE PAPELERÍA

De verdad que a veces intento resistirme, pero los artículos de papelería de Corea son interminables en variedad, calidad y diseño. Si en tu país de origen compras unos post-its, tendrás unos cinco o seis colores para elegir, eso en un sitio grande. Pero en Corea ya no hablamos de colores, sino de formas, tamaños, temas… Post-its con forma de gatos, pájaros, personajes famosos de animación, integrados en algún pack temático, la variedad es interminable. Y eso no solamente es así con los post-its. Las libretas, los bolígrafos, las gomas, los sacapuntas y hasta los Tippex tienen un montón de opciones. Sí, terminarás comprando cosas que no necesites o te convertirás en una escritora de éxito simplemente por darle salida a los veinte cuadernos que te habrás comprado.
Si queréis una tienda de donde no se puede salir sin comprar un montón de cosas de papelería, pasaos por ARTBOX que es… ❤

CALZADO DE MARCA

No sé el precio de algunas marcas de calzado casual en otros países, pero en España unas Converse o unas Vans pueden salir bastante caras. En Corea es más o menos fácil conseguir una buena oferta si vas en rebajas a alguna zapatería deportiva. Y no, no son falsificaciones. Yo me compré estas en unos grandes almacenes de Seúl:

동 • 서 • 남 • 복 El camino de regreso. #objetivocorea #seul #corea #seoul #korea

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Tengo una algo sucia porque me acababa de pisar una señora en el metro…

GAFAS GRADUADAS

Sí, como lo leéis. Cada vez que voy a Corea paso por una óptica, me gradúo la vista (soy miope) y me compro dos pares de gafas. Tienen una relación calidad-precio muy buena, los cristales son de mucha calidad y las monturas tienen un diseño único por muy poco dinero. Garantizado.

Bueno, preparaos, que ahora viene lo mejor que se ha inventado, algo sin lo que no podréis vivir si estáis en invierno en Corea. Yo tardé meses en descubrir que existía así que guardad esta información mejor que la receta secreta de vuestra abuela.

HOTPACKS

No tanto como souvenir, sobre todo si venís de un país caluroso, pero para sobrevivir en el día a día en Corea a bajo cero tenéis que compraros en cualquier convenience store toneladas de estas pequeñas bolsitas de tela rellenas de algo. Un algo que no sé qué es (nunca presté demasiada atención en las clases de química) pero que irradia calor si agitas la bolsita. Mucho calor. Cuestan también entre 1000 y 2000 wones (ahora que caigo, hay muchas cosas que cuestan 1000 wones) y son de un solo uso, podéis compraros un par de ellas y poneros una en cada bolsillo. Se agradece al meter las manos. Conseguir que calienten requiere algo de técnica, hay que agitarlas durante un ratito. No desesperéis si no funciona en un primer momento, porque algunas vienen defectuosas. La variedad definitiva es una que son adhesivas y te las puedes pegar por el cuerpo. La felicidad cuesta 1000 wones.

Espero que os haya gustado mi lista de compras coreanas. En los próximos posts os hablaré de más cosas del día a día en Corea del Sur. Si no os queréis perder lo que voy compartiendo podéis darle a Me Gusta a la página de Facebook de Objetivo Corea y seguirme en Instagram.

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DE VUELTA EN COREA

¡Hola de nuevo a todos!

Ha pasado un tiempo desde la última vez que actualicé el blog, pero sigue vivito y coleando, y con este post os anuncio algo que los que me seguís en Instagram o Facebook ya sabéis: ¡estoy de vuelta en Corea!

Aunque esta será una estancia corta, llevaba varios meses preparándola y estoy muy entusiasmada de estar aquí finalmente. Durante este último año he estado estudiando mucho coreano (si queréis saber cómo, podéis verlo aquí) y además he asistido a un curso de traducción de coreano al español en mi universidad de origen, donde estamos traduciendo una obra del autor Lee Jang Wook, sobre la que ya os contaré más adelante.

Pero ahora hablemos del asunto, he venido a Corea del Sur a estudiar MÁS coreano y mejorar mi nivel de cara a este nuevo año que entra. Me he apuntado a una academia de coreano y aunque aún llevo poco, estoy muy contenta con las clases. Han pasado dos años desde la última vez que vine y todo está más o menos igual. Algunas modas se han ido, han llegado otras nuevas, y en general, el ritmo frenético de Corea sigue a su paso habitual. Veloz, muy veloz, la dinámica coreana sigue siendo tan adictiva como agobiante a veces.

Llevo aquí unas dos semanas, y en mi tercer día me resbalé en una placa de hielo y me cargué la cámara, además de llevarme un buen golpe en el culo. La cámara ya está arreglada y gracias a eso ya estoy empezando a hacer fotos y vídeos. Respecto a mi culo, quitando un moretón enorme, la cosa va mejorando.

Aunque hay algunas cosas que os iré contando, es hora de preguntaros, aprovechando que estoy aquí: ¿qué queréis saber sobre Corea del Sur? ¿hay alguna curiosidad que queráis satisfacer sobre este país? ¿qué tipo de fotos queréis ver en Instagram?

Dejadme aquí en los comentarios o bien en los comentarios de la entrada de Facebook que he subido al respecto y os iré respondiendo en los mismos o por aquí si hay suficiente material para hacer una entrada de blog. ¡Objetivo Corea a la carta! 

 

 

ZAPATOS DE GOMA NEGRA

Una familia coreana a la mesa en los años 60.
Una familia coreana a la mesa en los años 60. Fotograma de Black Rubber Shoes.

¡Hola a todos y todas una vez más por aquí! Sé que el blog ha estado algo abandonadete últimamente, así que aquí estoy para ponerle remedio. No sé por vuestros países, pero ahora mismo en España está cayendo agua por todas partes así que es un buen momento para plantarse unas buenas botas de goma para meter sin miedo el pie por todas partes.

Hablando de botas de goma, hoy quiero hablaros de los 고무신 o gomusin. Estos zapatos que entraron en Corea en 1920 como producto de lujo y que fueron poco a poco popularizándose, al ser calzados por la mayor parte de la población durante los años 60 y 70. Estaban hechos de goma, lo que favorecían su limpieza frente a los antiguos zapatos de algodón y seda, que llevaban los miembros de las clases altas, y los de caña o madera, que usaban los trabajadores. Lo más normal era encontrarlos en color blanco o negro. Tienen más o menos esta pinta:

Unos zapatos de goma negros coreanos o gomusin.
No es que sean muy bonitos, la verdad. ¡Pero se pueden usar bajo la lluvia!

Pero, Ainhoa, ¿qué te ha dado en la cabeza? ¿es esto tan relevante para la cultura coreana? Vale, aquí entra lo que realmente venía a contaros.

Esta es la canción que abre Black Rubber Shoes, el nombre en inglés de 검정 고무신, una serie de animación coreana basada en una serie de comics que empezaron a publicarse en 1992:

La serie, emitida por primera vez en el año 2000, nos muestra la vida en Corea en los años 60 y 70 a través de una típica familia coreana. Seguimos al protagonista, Gi Yeong, un niño de 10 años que desde su día a día familiar y en la escuela nos permite observar, siempre con un tinte inocente y alegre, las miserias de la vida de postguerra antes de culminar el Milagro del Río Han, que llevaría a Corea a los primeros puestos en la economía mundial.

La premiada serie, que aún sigue emitiéndose a pesar de algunos períodos de repeticiones, gusta tanto a los niños, como a los más mayores a los que les recuerda su propia niñez y juventud.

Como detalle, la canción que abre la serie, compuesta para la misma, es ya un referente popular en Corea del Sur. Se trata de un twist, baile popularizado en los Estados Unidos de los años 60 y que fue rápidamente absorbida por la cultura coreana gracias a las numerosas bases norteamericanas en el país, que propagaron la moda americana del momento en el país asiático.

Por si os interesa, aún podréis encontrar gomusin en Corea. Las personas mayores, algunos presos y los monjes budistas los siguen llevando, por su comodidad y austeridad, símbolo de una época pasada.

Postdata: ¡No olvidéis seguir Objetivo Corea en Facebook para no perderos futuros posts!

¿CÓMO APRENDO COREANO? LA GUÍA DEFINITIVA

Coreano en la calle
¿Te imaginas estar aquí sin hablar coreano? Sin problema, traigo la solución. Foto por @foxhound2234

Ahora que ya se nos han pasado a todos las absurdas propuestas de Año Nuevo es el momento de tomarse las cosas más en serio. Una de ellas es retomar eso que cualquier seguidor de la cultura coreana se plantea en algún momento: aprender coreano.

Sí, lo sé, no es algo que se haga de un día para otro. Pero ver series, películas o escuchar canciones en versión original es motivo más que suficiente, ¿no? ¿Pero sabías que los libros en Corea del Sur son bastante más baratos que en España, por ejemplo? Una encuadernación en tapa dura y un diseño precioso a precio de tapa blanda cutre es algo demasiado jugoso como para dejarlo escapar. Y es que si eres como yo y vas a las librerías como quien va al parque, Corea y su oferta de libros pueden resultar desesperantes. Ver tantos libros preciosos que no podía leer me llevó a comprar tan sólo una versión de “El Viejo y el Mar” de Ernest Hemingway para mi padre, en coreano. Se la ha leído tantas veces en español que estoy segura que sabría lo que dice en cada sílaba. Si tan sólo como una cuestión de coleccionismo ya es genial, no me imagino lo que sería poder leerlo. Libros para niños, ¡allá voy!

Hoy te voy a mostrar las posibilidades que conozco para aprender coreano y cuales son mis favoritas y mis menos favoritas. Teniendo en cuenta que llevo aprendiendo coreano desde hace ya un par de años, guardo algunos ases en la manga. Vamos a verlos. Sobra decir que nadie me ha pagado para que recomiende una u otra opción, así que podréis disfrutar de opiniones 100% libres de información parcial

Aprender coreano de forma presencial

Como yo vivo en España, sé de las posibilidades que hay por estos lares. Si eres de otro país te recomiendo buscar el Centro Cultural Coreano más cercano a tu ciudad (normalmente suele estar en la capital del país) y preguntar por las posibilidades. Ellos suelen estar informados de las distintas academias que hay por el país.

Los niveles del coreano están organizados del 1 al 6 y se supone que pueden equivaler con los seis que se utilizan en el Marco Común Europeo de las Lenguas, es decir del A1 (el más bajo) al C2 (el más alto). Pero esto es un poco confuso. Yo prefiero utilizar el sistema coreano.

En España hay algunos sitios. El que conozco por experiencia propia es el Centro de Cultura Asiática que está en Málaga y en el que ya voy por el tercer curso. Este sitio tiene cursos cuatrimestrales con profesores muy apañados. También dan cursos de japonés, chino y ruso. Son unas tres horas a la semana, un par de días por semana. Aquí tuve mi primer acercamiento al idioma y me sirve para mantener una rutina e ir escalando niveles poco a poco. Actualmente estoy en su nivel 2B, en el sistema coreano. Es decir, que estoy terminando el nivel 2 y se supone que cuando lo termine ya podré estudiar el nivel 3 de coreano que es un nivel intermedio.

En la Fundación General de la Universidad de Málaga ofrecen cursos anuales de 100h de varios idiomas, incluyendo el coreano, aunque por lo que tengo entendido no suelen salir muchos niveles. En este curso 2015/2016, según los horarios de su web sólo se está impartiendo el nivel básico de iniciación.

Si no vives en Málaga, en Madrid la Universidad Complutense de Madrid ofrece cursos de coreano básico. Aquí no he estado así que desconozco la metodología. Aquí hablan de nivel A1 y nivel A2, es decir los niveles 1 y 2 de coreano. Parece que no ofrecen nada más alto.

También en Madrid, el Centro Cultural Coreano en España ofrece cuatro cursos anuales de 60h, donde cubren cada curso medio nivel. El nivel máximo es por tanto de 2B, sólo que se tardan entre 3 y 4 años en llegar al nivel preintermedio, salvo que se combine con intensivos que también ofertan. Es perfecto si no se tiene mucho tiempo para dedicarle, ni mucha prisa en aprenderlo. Aunque no he dado clases allí, conozco el centro y el sitio es genial, en un ambiente inmejorable con una completa biblioteca de libros y películas, además de exposiciones, talleres y eventos que compensan bastante. Y el precio es más que asequible, ya que está subvencionado por el gobierno coreano.

En general parece que en Madrid van algo más lento que en Málaga en la dedicación horaria de los cursos, pues cubren aproximadamente medio nivel por año.

Aprender coreano desde casa

Todo lo bueno de aprender coreano en tu casa, aunque exige más fuerza de voluntad y esfuerzo, también es mucho más económico. Todos los recursos que te dejo más abajo son gratuitos, salvo que mencione lo contrario y dado que internet es infinito y eterno, sólo incluyo aquellos que conozco y que me resultan útiles. Antes de seguir, hay que establecer una distinción importante: ¿hablas inglés? y no tipo hello, how are you, sino: ¿hablas el suficiente inglés como para que sea la lengua en la que te enseñen coreano?

Si has hecho los deberes con la lengua anglosajona, estás de enhorabuena porque los recursos que puedes usar aumentan bastante:

  • Talk to Me in Korean: Han tenido tanto éxito que tienen una cafetería en Seúl donde organizan cursos y quedadas. Pero no te preocupes, sin estar en Corea puedes acceder a sus audios donde enseñan desde lo más básico a un nivel avanzado. Son hablantes nativos que explican en inglés y a mí me resultan divertidos y cercanos. No son audios muy largos y puedes ponértelos en tu camino a la escuela o el trabajo. Yo he llegado a escucharlos, uno detrás de otro, en un viaje en autobús París-Bruselas de unas cinco horas. También hacen vídeos y venden libros con muy buena pinta a un coste bastante decente. No los he comprado pero tienen un diseño agradable a la vista. ACTUALIZACIÓN: Me he comprado dos. ÉSTE y ÉSTE y son geniales 😀
  • How to Learn Korean: Afirma tener todo lo que necesitamos. Todo. Lo cierto es que son muchas, muchísimas lecciones de coreano las que ofrece este expatriado en Corea del Sur. Las primeras ocho lecciones están disponibles en español, lo que es una cantidad mínima, teniendo en cuenta que son 125 lecciones en total. Una información muy completa en forma de explicaciones gramaticales escritas en una página web sencilla, sin demasiadas florituras. Precisamente esta simplicidad es a la vez su gran ventaja y su inconveniente. Las lecciones son largos escritos, con ejemplos y explicaciones muy largas, pero sin audio ni vídeo, ni una mísera foto en la era digital, se hace un poco árido. Aún así 100% recomendable. ACTUALIZACIÓN: Ahora tienen unos cursos en Memrise donde condensan las listas de vocabulario. Son geniales. Si no sabes lo que es Memrise, lee más abajo

SI NO HABLAS INGLÉS. Tranquilidad, no me he olvidado de ti.

  • Aprenspan: Una chica llamada Marta es la reina de la enseñanza del coreano a hispanohablantes. Ha desarrollado un sistema con fichas y está más que chulo. Puedes llegar bastante lejos siguiendo sus pasos. Antes tenía un servicio de envío de cuadernillos para estudiar coreano, pero ahora ella está viviendo en Corea y ya no lo hace, además de que la web está bastante parada. Es una pena, pero con lo que aún tiene subido puedes avanzar mucho si empiezas desde cero.
  • Hangeuleando: Lleva también su tiempo, pero ¡últimamente me tiene enganchada! Me encantan sus entradas sobre slang y algunas recomendaciones y consejos. Un complemento perfecto y divertido para lo demás que hagáis. Además me gusta su web, muy mona y cómoda de usar.
  • Memrise: Es una página no especializada en coreano, sino en aprendizaje en general de cualquier cosa, aunque está especialmente utilizada para idiomas. Ya que tiene un sistema basado en mnemotecnia, en el que tienes que revisar lo aprendido cada cierto tiempo- usan la metáfora de sembrar, regar y cuidar la planta del aprendizaje-, es ideal para aprender vocabulario. Hay varios cursos de coreano, tanto en español como en inglés, donde repasar vocabulario básico, verbos y más cosas. También tienen aplicación para tabletsmartphone. Yo la uso en tablet y aunque todo termina cansando, me sirve para recordar vocabulario que se me resiste.

Lo que no recomiendo

No me gustan los softwares carísimos de aprendizaje supuestamente guiado como el de Rosetta Stone, el nivel al que puedes llegar con estos programas es muy bajo y además pretenden facilitar una tarea que no tiene más vuelta de hoja: estudiar, repasar, aprender y construir tus propios apuntes y aprendizaje es muy importante para mantener un ritmo en un idioma, y aún más si es tan distinto al español como el coreano. No te explica gramática sino que pretende enseñarte con el uso. Un uso que alguien ha diseñado para ti y te lo ha vendido a un precio desmesurado. Lo siento pero no. Al menos no para mí.

Algunas recomendaciones generales

  • Supongo que no hará falta que te lo diga pero leer, ver películas, series y escuchar música en coreano ayuda MUCHÍSIMO. Si ya disfrutas en tu tiempo alguna de estas cosas (o todas) tienes medio camino hecho, porque no tendrás que forzarte a hacerlo para practicar tu comprensión. En mi caso, no escucho mucha música coreana, pero últimamente estoy viendo más dramas y algunas películas, y eso me ayuda a reconocer gramáticas que he estudiado y algunas conversaciones.
  • Toma notas de todo, lleva varias libretas dedicadas a coreano. Yo tengo una libreta alfabética para vocabulario, otra para las lecciones que escucho en Talk to Me in Korean y otra para las clases de la academia. Dedícate tu material y ponlo todo organizado en un mismo sitio y con cuadernos y bolígrafos que te resulten agradables y eso te motivará para trabajar más en ello. Colores, papel, cualquier excusa vale.

Bueno, espero que te haya servido mi experiencia con el idioma coreano, que cada día me gusta más y me da más satisfacciones. Si conoces algún otro método bueno, o alguna academia no dudes en decírmelo, lo mismo se convierte en mi nuevo sitio favorito y tengo que incluirlo aquí.

¡Fighting!

FIN DE AÑO EN SEÚL Y UNA LEYENDA COREANA

¿Ya te conoces de memoria las decoraciones navideñas de tu ciudad? Hoy traigo algunas fotos recién traídas del centro de Seúl para que te des un paseo por la capital coreana engalanada para las fiestas.

El arroyo Cheonggyecheon decorado con las luces navideñas. Guau. Foto por: @foxhound2234

Probablemente inspirados por la cultura norteamericana, en Corea la Navidad se celebra con mucha intensidad. Menos centrada en la vertiente religiosa y más en la fiesta de familia y consumo, la Navidad es un motivo más para ir de compras en Corea del Sur. 

Árbol de Navidad instalado enfrente del Seoul City Hall, el Ayuntamiento para los amigos. Foto por: @foxhound2234

En la noche de Fin de Año, gente destacada de la política y sociedad coreana hace sonar la enorme campana de Chonggak treinta y tres veces – ¿quién quiere doce pudiendo tener treinta y tres? – y los asistentes presencian la celebración de la entrada del año ante esa campana, como en la Puerta del Sol en Madrid ante el Reloj de la Gobernación.

¿Por qué son treinta y tres campanadas? Según la tradición budista, existen treinta y tres universos, y aquellos que viven en el último tienen vidas largas y saludables. Para desear la salud de la gente, como residentes de ese universo número treinta y tres, hacen sonar la enorme campana de hierro hasta alcanzar ese número. Supongo que siempre es mejor que tomarse treinta y tres uvas. Glup.

La campana actual es una réplica de una legendaria campana perteneciente a la dinastía Shilla. Para su construcción pidieron a la gente que donara hierro o algún tipo de metal para forjarla. Cuenta la leyenda que una madre, siendo tan pobre que no tenía nada para donar, entregó a su propio hijo para formar la campana. En vez de rechazar ese donativo, añadieron al hijo a la fundición y crearon la campana. Desde entonces, la campana sonaba como un niño buscando a su madre. Por eso el nombre original de esa campana es emile chong. Chong significa campana y emi es una forma despectiva de referirse a “madre”. Tal cual.

Si las uvas no te han dado mucha suerte en los últimos años, prueba a hacerte con una campaña pequeñita (en estas fechas se pueden encontrar en muchos sitios) y empieza el año con la tradición coreana. Recuerda, treinta y tres campanadas. Ni una más, ni una menos.

Para los que no podemos asistir al evento, nos queda este vídeo de Navidad de los Kakao Friends, de los que soy fan irremediable, . Si no os suenan sus caras podéis echarles un ojo más de cerca aquí.

Postdata: ¿Cómo celebras Fin de Año en tu país o ciudad? Espero que no incluya tirar a más niños por ahí. Cuenta, cuenta…

MURAL COREANO: ¡COREANIZA TU CASA!

Taegeukgi
El último proyecto en la pared de mi casa en Francia. Una bandera de Corea del Sur hecha a mano.

¡He vuelto! Parece que hago más comebacks que Girls Generation y Super Junior juntos, ¡pero no! À bientôt, Rouen! Regreso a España, concretamente a Málaga cargada de muchos proyectos y muchas novedades que no me da tiempo a compartir con vosotros todo lo que quisiera.

Pero vamos por partes, que hoy quiero enseñaros algo guay. Corría mayo de 2015, el tiempo para volver a Málaga se agotaba, y la pared de delante de mi escritorio era blanca, enorme y vacía. La caligrafía es una disciplina que siempre me ha fascinado de la cultura coreana, aunque no tuve tiempo para desarrollarla durante mi estancia allí. Tras los exámenes finales me puse a preparar un mural en mi buhardilla de Rouen, Francia, representando la bandera de Corea del Sur a través de las cosas que me ha dado conocer este país. La comida, las emociones y los lugares han poblado mi humilde interpretación de la taegeukgi (que no tteokbokki, por muy rico que esté).

Taegeukgi
Detalle del trabajo de escritura (que deja mucho que desear), hecho con pintura acrílica

He de decir que el resultado me gustó mucho, aunque llegar hasta allí me dio muchos quebraderos de cabeza – como por ejemplo los derivados de confundir la colocación de los colores en la bandera, ¡ups!- y me gustaría pensar que de alguna manera puede servir de inspiración para decorar parte de vuestro cuarto o casa (si la casa no es vuestra no olvidéis pedir permiso con la mejor de las sonrisas, y sino, no digáis que la idea os la he dado yo). Para no pintar la pared, se puede pintar encima de la cartulina blanca, recortarla con la forma de círculo y pegarla en la pared como un póster.

Con unas cartulinas negras para crear los cuatro elementos que rodean el centro, y cartulina grande blanca para hacer los moldes de la forma central se puede decorar la pared de una habitación estilo coreano. En mi caso, yo apunté primero las palabras que quería usar y practiqué la escritura de las más difíciles. Utilicé pinceles de distintos tamaños (venden packs con varios no muy caros) y solo dos pinturas, roja y azul. Mi escritura coreana ha mejorado un pelín después de tanta práctica y de ver un montón de modelos de escritura que se pueden encontrar por internet.

Taegeukgi
En plena faena, con un pulso rumbero

No puedo decir que me dolió irme de Francia por el mural, pero después de todo el esfuerzo y tiempo invertido, lo disfruté poco tiempo. Mi escritorio estaba justo delante y verlo justo delante todos los días, estudiando o trabajando en algo, me daba un buen rollo enorme. Al fin y al cabo, cada pequeña palabra escrita por mí, ya sea amistad, goguma, lluvia, calcetines… son las cosas que han hecho que Corea del Sur tenga un lugar no sólo como sello en mi pasaporte, sino como parte de mi biografía y de mi propio desarrollo personal. La última visión de mi piso de Rouen fue esta pared, con toda la casa vacía y las maletas ya camino de España:

Taegeukgi
Me quedé con ganas de ver la cara de mi casero cuando volvió a la casa. Aunque he de decir que en mi caso, todo era despegable.

En mi caso, un pedacito de Corea en la casa de una española en Francia. Os animo a tener también un pedacito de Corea en la parte del mundo en donde estéis, ¡no es tan difícil como parece y queda muy chulo! No tiene por qué ser el mural completo, sino lo que sea que os inspire a crear vuestro propio rincón coreano. En vez de la bandera puede ser el nombre de Corea formado por dibujos, o con fotos vuestras.

Postdata: Si alguno os animáis a hacer algo parecido y tenéis alguna duda o necesitáis consejos , no dudéis en dejarlo en los comentarios y una vez terminado, ¡¡compartidlo conmigo en el Twitter @objetivocorea o en el Instagram del mismo nombre!! ¡Me haría muchísima ilusión!

LA FIEBRE DEL KAKAO

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Míralos bien y quédate con sus caras. Estas cucadas son uno más de la familia en Corea del Sur. Fuente: Kakao Talk

¡Hola de nuevo! Mis andanzas por el país del queso y las baguettes me han tenido un poco ocupada, pero sigo en pie y con mucha Corea en el tintero. Hoy toca hablar de Kakao Talk, una aplicación que usan alrededor de 40 millones de personas sólo en Corea. Teniendo en cuenta que yo la tengo y que por el momento no estoy por esa -nuestra querida- zona del mundo, ese número se multiplicaría por X si se tuvieran en cuenta los usuarios de fuera del país. De hecho, sólo en los EE.UU., la aplicación tiene alrededor de 3.5 millones de usuarios.

Kakao Talk empezó su andadura como servicio de mensajería instantánea en marzo del año 2010. Para el 29 de diciembre del 2011, el número de mensajes enviados via Kakao superaban el billón diario, ¡EL BILLÓN! ¡DIARIO!

Al observar las cifras provistas por la misma compañia, el crecimiento de la aplicación deja ojiplático a cualquiera. El 93% de los usuarios de smartphone surcoreanos utilizan esta app para comunicarse. En un país con un 73% de uso de smartphone, esta cifra es impresionante.

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Crecimiento del uso internacional de Kakao Talk, sólo hasta 2013. Fuente: Kakao Talk

¿Qué tiene esta aplicación de especial? Podría hablar de su funcionalidad, de su comodidad, de su interfaz amable, pero como usuaria fiel e ignorante, diría que para mí la joya de la corona son los llamados Kakao Friends, el sistema de emoji que utiliza, una serie de personajes monísimos y super expresivos que generan un brand engagement (o algo así) de dimensiones épicas.

Existe un pack base con todos los emoji de Kakao, que viene por defecto con la aplicación, pero cada cierto tiempo sacan packs especiales estacionales (San Valentín, Navidad, o verano, o pack “de oficina”) que son descargables y gratuitos durante un tiempo y que después se eliminan o se compran. Servidora ha disfrutado de esos packs temporales con ilusión, quizá por la motivación de ver en otros contextos a unos personajes que utilizas a diario. También sacan pequeñas animaciones, como el especial de Navidad de hace un año que podéis ver aquí. Vamos, que son adorables. ¿Seré yo la friki?

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En este collage-homenaje podéis ver la magnitud de los más de cien emoticonos que forman los personajes de Kakao Friends (y aún faltan algunos). He incluido un intruso: Psy de Gangnam Style, ¿podéis encontrarlo?

Creo que no, pues hasta existe una tienda Kakao en Sinchon, cerca de Hongdae, donde puedes comprar los peluches, tazas o pegatinas con los personajes de Kakao Friends, y un Kakao Café en los alrededores de Gangnam. Yo no me he pasado, pero tiene que ser toda una experiencia.

KakaoStore
La Kakao Store en Seúl.  Fuente: Finding the Seoul

Otro de los detalles interesantes de los emoticonos de los Kakao Friends que no todo el mundo sabe es que hacen guiños a referencias culturales, algunas muy conocidas para Occidente y otras no tanto. Aquí os dejo aquellas de las que tengo constancia. Lamento la calidad de las imagénes, es muy difícil encontrarlas en condiciones:

ComparacionesKakao1
De arriba abajo: La cultura japonesa de lanzar la mesa como forma de expresar descontento, el anime japonés “Slam Dunk”, película americana “8 millas”.
ComparacionesKakao2
De izquierda a derecha: Dragon Ball, el manga japonés Ashita no Joe, animación-cómic japonés.

Increíble, ¿verdad? La aplicación está disponible en coreano y en inglés. Ojalá me llevara comisión por decir esto pero os animo a que os la descarguéis y la probéis con aquellas personas de vuestro entorno que también tengan curiosidad por comunicarse como lo hacen día a día la mayor parte de los habitantes de Corea del Sur. ¡Contadme qué os ha parecido dejando vuestras opiniones en los comentarios!

Fundas móvil
No podía irme sin hacer una incitación coreana al consumismo. Confieso mi culpa, pero decidme que no son una monada.

Postdata: Por si os lo preguntáis, mi personaje favorito es Muzi, una “chica” que va disfrazada de conejo pero que en su interior está hecha de… nabo marinado coreano o danmuji (de ahí su nombre). Siempre va acompañada de un pequeño reptil llamado Con. Tiene sentido, ¿no?

Gracias a Kitaek Lim por su inestimable ayuda en la búsqueda de todos y cada uno de los emoticonos que componen el collage, así como por descubrirme las referencias culturales de los mismos que desconocía.

BUCHEON, DESOLADA CIUDAD POETA

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“¿Pesa, no? Prueba a empezar con algo un poco más ligero” Bucheon. Foto: @foxhound2234

Tengo mucho que contar de Seúl, sin duda, pero hay ya mucho escrito, y he preferido dejarlo para más adelante. Porque hay una ciudad que me ha fascinado, por sorpresa, y quizás por eso, pues al no esperar nada de ella ha calado mejor y más profundo en mis sentidos.

Seguro que a más de uno el nombre de Bucheon le deja indiferente. Un Google y una Wikipedia después, quizás aumente algo la información, pero la indiferencia seguirá presente. Bucheon es la ciudad sandwich. Por un lado, el puerto metropolitano de Incheon -con su famoso aeropuerto internacional, puerta de entrada al país, votado por nueve años consecutivos como el mejor aeropuerto del mundo por la Airports Council International-; por el otro, el enorme espejo pulido en el que reflejarse para todas las ciudades de Corea: la voraz e insuperable Seúl, observando, desde el noreste, como una hermana mayor condescendiente.

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Una hilera de ferreterías, cerradas, una por una, hasta llegar convertir una calle en fantasma. El ayuntamiento ha promovido las pinturas que se ven, en un intento de refrescar el ambiente desolador. Bucheon. Foto: @foxhound2234

Como sabéis, mi punto de partida fue la ciudad artificial de Songdo (aquí os hablo sobre esta ciudad de película), donde se encuentra mi alma máter en Corea, la Universidad de Incheon. En la otra cara, Seúl, baluarte de lo impresionante, de lo fantástico y de lo luminoso. Seúl es a veces un hermoso escaparate, lleno de vida, sí, pero configurado y mimado como un hijo prodigio. En ambos casos he asistido a lo magnífico, lo diseñado y planeado. La aspiración a la perfección. Bucheon se muestra como es, en ocasiones toda luces y ruido y en otras abandonada y vacía, pero viva.

Basada en Bucheon es la colección de relatos cortos que encumbró a la autora nacional Yang Gui-Ja, Los vecinos de Wonmi-dong, donde relata la vida en la periferia de la rutilante capital, centrándose en esta ciudad que el año pasado cumplió su centenario. Y es que en 1914, durante la ocupación japonesa, tomaron el “Bu” de Bupyeong, centro neurálgico de Incheon y el “Cheon” de esta última para crear el área administrativa de Bucheon, una ciudad satélite de Seúl. Antiguamente conocida por su producción del melocotón (de ahí que el símbolo clásico de la ciudad sea una abstracción de la flor del mismo), en los últimos años se ha centrado en la industria cultural: películas, animación, música y cómic entre otros.  Eso  ha provocado el cambio del apodo de la ciudad de “Villa del Melocotón” (복사골 en coreano antiguo) a “Fantasia”.

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Una central de reciclaje, en la que se lee el nombre de la empresa en mostaza. Bucheon. Foto: @foxhound2234

Como joya local, el PIFAN, el festival de cine fantástico de Bucheon, que tendrá en 2015 su decimonovena edición. “Amor, Fantasía y Aventura” es la temática del mismo. El festival se centra en películas internacionales de la llamada serie B, tanto clásicos de los años 80 de fuera de la escena de Hollywood, como filmes surcoreanos y del sureste asiático de géneros horror, thriller y fantasía mayoritariamente. No os perdáis los carteles de todas las ediciones, pues son auténticas joyas. Podéis echarles un ojo AQUÍ

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En verde se lee “Nostalgia”, la obra más famosa de Cheong Chi-yong, un poeta famoso por sus composiciones revolucionarias contra el régimen japonés. A su lado, una placa nos informa de que Cheong vivió en ese edificio durante tres años, “durante las horas más oscuras”, esto es, la era de la colonización japonesa. Foto: @foxhound2234

Pasear por las calles de Bucheon a veces puede ser como hacerlo por una pequeña Seúl, su vecina a apenas media hora de metro; pero en otras partes se deja ver una nostalgia de tiempos mejores, mitad pasados y mitad por venir. Antes de la prohibición (o mejor llamada enmascaramiento) de la prostitución en el año 2004, Bucheon, a medio camino entre la gran ciudad y el puerto, era un centro de “reposo del guerrero” para militares en períodos de descanso. Aún a día de hoy la ciudad es llamada “Harén” Bucheon por las generaciones más jóvenes, haciendo referencia a la cantidad de bares y negocios relacionados con el ocio y el entretenimiento de toda clase.

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Zona de entretenimiento, de las muchas que hay por la ciudad. Curiosamente, este famoso bar está enfrente de una iglesia. Bucheon. Foto: @foxhound2234

No sabría de la existencia de esto de no haber conocido a @foxhound2234, un estudiante coreano que lleva viviendo allí desde hace más de 16 años y que me ha informado sobre la historia de la ciudad, además de llevarme a muchos de sus sitios más característicos. También es el autor de todas las fotos que ilustran este post, hasta ahora inéditas y que me ha cedido al contarle quería hablaros de esta ciudad. Cuando le pregunto qué es lo que más le gusta de vivir en Bucheon me responde: “El festival, en verano. Recuerdo un pase nocturno de El Resplandor en uno de los cines habilitados, después un documental sobre el filme y por último, el paseo de vuelta a casa al amanecer.”

Postdata: Para ver más fotos inéditas de Bucheon, Seúl y alrededores, no os perdáis su cuenta de Instagram, en las que recoge pequeñas instantáneas del día a día en Corea.

CUENTACUENTOS Y PARÉNTESIS

Otoño y lluvia en una aldea tradicional. Un minuto de silencio por la cámara que tomó está foto.
Otoño y lluvia en una aldea tradicional. Un minuto de silencio por la cámara que tomó está foto. Estés donde estés no te olvidaré.

Ha pasado más de un mes desde mi última entrada y, acercándome peligrosamente a los dos meses, una cifra más que suficiente para dar por muerto a cualquiera, he decidido romper el silencio de una vez y contaros. Contaros mucho. Os voy a confesar mis Cuatro Nobles Verdades, permitiéndome parafrasear a la tradición budista.

La Primera Verdad es que hacia finales de noviembre y hasta diciembre mi actividad se multiplicó por sí misma varias veces. Primero, porque se acercaban los exámenes y tenía demasiado acumulado y segundo porque comencé a preparar papeles y fuerzas para postular para un trabajo en la Organización de Turismo de Corea. Como iba superando las pruebas, de una semana para otra tenía mucho en lo que pensar, y aunque mantuve un buen ritmo de publicaciones en Instagram, el blog quedó en un segundo plano. Finalmente, tras llegar a entrevista, decidieron que no contaban conmigo, cortándome mi continuación en el país de la morning calm. También participé en un concurso de ensayo, en el que hice un pequeño escrito sobre Songdo -la ciudad de la que os hablé aquí-, en el que me dieron la enormísima alegría de obtener el tercer premio. Ni siquiera pude acudir a la ceremonia de entrega. No por ir de alternativa de la vida, que también, sino porque tenía justo un examen de coreano esa tarde.

La Segunda Verdad es que el día 21 de diciembre salía mi avión para España, vía Londres. Sin trabajo, ni perspectivas aquí a corto plazo, era ya un regreso, con toda la propiedad de la palabra. Así que las compras, las despedidas y un lento striptease del corazón me fue ocupando el tiempo y la mente. Y con el temor clásico a una despedida melodrámatica, opté por un silencio diplomático.

La Tercera Verdad, como habréis deducido, es que estoy en España. A las siete de la mañana de mi partida llevaba una maleta que pesaba más que al venir y demasiadas mochilas a la espalda. Y caía tal cantidad de nieve que parecía de pega. Llegué con lluvia y me marcho con nieve, pensé, y qué risas y qué pena. Puedo decir que no lloré, por decir algo, aunque no signifique mucho.

La Cuarta Verdad es que mi compañera de cuarto no se ha despedido de mí, ni yo de ella. En un punto romántico, quizás una metáfora, ella me dijo: “de ti no me despido” entre risas y un “te veo el sábado”. Y llegó ese tal sábado y tuve que sacar su maleta al pasillo porque nos echaban. E irme…

Así que me digo que, ya que no hubo despedida, tampoco la tuve de Corea. Quizás por eso no he llorado. Mi corazón sigue desnudo pero se está tomando medidas para un hanbok y mi futuro me huele a pasta de judías. No lo sé, quizás es que he querido tener una aventura con Corea y ahora no puedo dejar de pensar en ella. Lo mismo me he enamorado y no me he dado cuenta.

Un niño sostiene un paraguas desproporcionado. Dentro de unos años se pasará a un móvil de las mismas características.
Un niño sostiene un paraguas desproporcionado para su tamaño. Dentro de unos años se pasará a un móvil de las mismas características.

AL GRANO:

¿Se va a cerrar el blog? No, el blog seguirá abierto y seguiré subiendo cosas, cosas que he ido anotando a lo largo de estos meses, sacando a la luz todo el material sobre mis impresiones de sitios, de la gente y los lugares que Corea me ha ofrecido. Os seguiré contando de vez en cuando, con el material que tengo acumulado, de la forma en la que siempre lo he hecho. Lógicamente, el ritmo será más bajo. Al menos… mientras no vuelva a Corea.

¿Qué pasa con la cuenta de Instagram? Tengo aún algunas fotos por ahí que mostraros, pero ya no podré subir cada día como he ido haciendo hasta que se acercó el momento de marcharme. Seguirá en funcionamiento y con muchas ganas de volver a estar 100% activa. Mientras tanto podréis seguirme en la nueva que tengo, esta más personal, que os dejo más abajo.

¿Qué vas a hacer ahora con tu vida? Si alguno os estáis preguntando esto, mil gracias por el interés. Lo cierto es que no pararé mucho en España. Dentro de unos diez días me voy al norte de Francia unos meses, de nuevo con una beca y con la sana intención de aprender el idioma. Aunque me voy con un poco de corazón roto, tengo mucha ilusión por seguir enseñándonos lo que me iré encontrando. Para ello podéis seguirme en mi recién estrenada cuenta de Instagram (@nhoau).

¿Eso quiere decir que habrá un Objetivo Francia? No, me temo que no. Hay ya mucha información sobre Francia y la cultura francesa está tan arraigada en nuestras cabecitas que no me resulta un contraste tan interesante como para impulsarme a contaros. Además, tengo otros proyectos en mente que requieren un teclado, por lo que si en un momento dado os apetece seguir leyéndome os haré llegar todo lo que vaya escribiendo en distintos medios.

¿Entonces cómo nos vas a contar sobre lo que te va pasando? Bueno, como os he comentado, ahora también tengo una cuenta de Instagram más informal, donde os iré mostrando como son las cosas en España y en Francia, y por donde pase, al mismo ritmo que me he marcado en Objetivo Corea. Os invito a que me sigáis si os apetece saber más de mí y de mis circunstancias. Mi usuario es @nhoau. También podréis seguirme en mi cuenta de Twitter: @nhoaurquia. Y por supuesto, en este mismo blog.

Pero, ¿no vas a volver a Corea? Eso nunca se puede saber, aunque os puedo decir que mi intención es hacerlo. Pero de momento, en mi camino se ha cruzado Francia y es lo que toca. Sí os digo que pienso retomar el coreano según vuelva de Francia… y ahí lo dejo.

En cualquier caso os iré contando por aquí, porque esto no es una despedida, sino un paréntesis que lleva a otra gran frase. Podéis dejarme en los comentarios cualquier pregunta o duda sobre el país del kimchi, que me llegará directamente a mi bandeja de entrada. Nos seguimos viendo. En Objetivo Corea y en todo lo demás (Twitter e Instagram). Y no, de vosotros tampoco me despido…

Postdata: He perdido mi cámara. O me la han robado. Seguramente en el aeropuerto de Gatwick en mi escala en Londres, aunque es un misterio. Si alguien la ve que mande saludos. Junto con las fotos que se quedaron dentro. Snif.

UNA OFERTA PARA NO RECHAZAR

Hoy, os lo digo claro, necesito un favor. Vosotros, los que me leéis, tanto los silenciosos como los que compartís conmigo vuestra opinión, sois los que podéis echarme un cable.

Que me gusta viajar, me gusta hacer fotos y me gusta escribir ya lo sabéis. Que aquí en Corea estoy disfrutando como una enana mostrándonos día a día mis aventuras, también.

No, no os voy a pedir un Me Gusta en Facebook, o que me sigáis en Twitter. Eso lo he dejado a vuestra elección desde el principio. La cuestión es que ha salido un concurso para ir a Sudamérica y documentarlo con una cámara y un blog. Tan simple como eso. Supongo que ya sabéis por donde voy, pero el caso es que me gustaría intentarlo.

De modo que, sin dar más la chapa, a ti, mi lector o lectora: si en algún momento has disfrutado de lo que has visto o leído en esta locura que es Objetivo Corea, puedes darme un apoyo que sólo te costará un click de ratón, desde la comodidad de tu cama o tu silla giratoria. Si piensas que puedo ser una buena candidata a relatar un viaje por Sudamérica, vótame aquí y pídele a algunos de tus amigos, pareja, abuelos, mascotas con Facebook que me voten.

Para hacerlo más divertido, he establecido un sistema de recompensas por vuestros votos.

200 votos: Ya que hoy es el Pepero Day, subiré a Twitter un selfie relacionado con este día. Risas aseguradas.

500 votos: Un vídeo donde aparezco comiendo pulpo vivo en Busán. Solo apto para estómagos curiosos.

1000 votos: Un vídeo-respuesta en Youtube, grabado en mi Uni, donde responderé a las dudas que me hayáis mandado previamente sobre Corea, estudiar en Corea y los coreanos y coreanas. Una ocasión perfecta para preguntar aquello que siempre quisiste saber y nunca te atreviste a preguntar sobre Corea.

+1500 votos: Mi amor incondicional y algo improvisado e impactante.

Si os decidís a votarme, ¡daos prisa! Hay hasta el 30 de  noviembre, y he entrado bastante tarde en el concurso, por falta de tiempo. Os dejo de nuevo el link aquí abajo para que lo tengáis más a mano:

http://www.destinosudamerica.com/concurso-participante/?dsaceid=eHwzNjQx

Mil gracias a todos, iré informando por Facebook y Twitter de las novedades