UNA OFERTA PARA NO RECHAZAR

Hoy, os lo digo claro, necesito un favor. Vosotros, los que me leéis, tanto los silenciosos como los que compartís conmigo vuestra opinión, sois los que podéis echarme un cable.

Que me gusta viajar, me gusta hacer fotos y me gusta escribir ya lo sabéis. Que aquí en Corea estoy disfrutando como una enana mostrándonos día a día mis aventuras, también.

No, no os voy a pedir un Me Gusta en Facebook, o que me sigáis en Twitter. Eso lo he dejado a vuestra elección desde el principio. La cuestión es que ha salido un concurso para ir a Sudamérica y documentarlo con una cámara y un blog. Tan simple como eso. Supongo que ya sabéis por donde voy, pero el caso es que me gustaría intentarlo.

De modo que, sin dar más la chapa, a ti, mi lector o lectora: si en algún momento has disfrutado de lo que has visto o leído en esta locura que es Objetivo Corea, puedes darme un apoyo que sólo te costará un click de ratón, desde la comodidad de tu cama o tu silla giratoria. Si piensas que puedo ser una buena candidata a relatar un viaje por Sudamérica, vótame aquí y pídele a algunos de tus amigos, pareja, abuelos, mascotas con Facebook que me voten.

Para hacerlo más divertido, he establecido un sistema de recompensas por vuestros votos.

200 votos: Ya que hoy es el Pepero Day, subiré a Twitter un selfie relacionado con este día. Risas aseguradas.

500 votos: Un vídeo donde aparezco comiendo pulpo vivo en Busán. Solo apto para estómagos curiosos.

1000 votos: Un vídeo-respuesta en Youtube, grabado en mi Uni, donde responderé a las dudas que me hayáis mandado previamente sobre Corea, estudiar en Corea y los coreanos y coreanas. Una ocasión perfecta para preguntar aquello que siempre quisiste saber y nunca te atreviste a preguntar sobre Corea.

+1500 votos: Mi amor incondicional y algo improvisado e impactante.

Si os decidís a votarme, ¡daos prisa! Hay hasta el 30 de  noviembre, y he entrado bastante tarde en el concurso, por falta de tiempo. Os dejo de nuevo el link aquí abajo para que lo tengáis más a mano:

http://www.destinosudamerica.com/concurso-participante/?dsaceid=eHwzNjQx

Mil gracias a todos, iré informando por Facebook y Twitter de las novedades

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ECUADOR DE UN VIAJE

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Songdo de Noche, desde el canal del Central Park y el puente que lo cruza. 

Dos semanas largas, de dormir poco, dos semanas de exámenes y aquí estoy, en el primer martes de noviembre en Corea. No estoy tan desaparecida como cabría esperar, pero me ha gustado escuchar o leer el “¿dónde te metes?” que todos queremos recibir de vez en cuando y que nos anima a seguir cuando las energías bajan.

¿No os ha pasado nunca eso de tartamudear al intentar decir muchas cosas a la vez? Así me llevo sintiendo los últimos días que he tenido libres, cuando he podido mirar de nuevo al teclado para plantearme el seguir contando mi viaje. Pero el teclado me ha devuelto una mirada triste. Y es que quiero hablaros de Busán, que visité en un oasis entre exámenes y exámenes. Quiero empezar a dibujaros Seúl, despacio, masticando bien y sin deglutir. Quiero contaros cosas pequeñas, insignificantes, pero enormes, como el tiempo o las telarañas. Y es que ha llovido mucho sobre la lluvia que me recibió a finales de agosto y que os conté aquí.

Siento que me tiembla la voz, o el pulso, si hablamos de dedos, cuando pienso que hace ya más de diez días que dejé atrás el ecuador de mi viaje. Y es que, a día de hoy, parece que mi aventura con Corea termina más pronto que tarde, aunque nunca se sabe con certeza. Qué poco he contado, diréis. Pero qué cuánto he vivido, y eso me ha impedido contar más. Por eso, cuando el tiempo apremia, parece que es más difícil relajar las experiencias y dejar que fluyan como si no hubiese una fecha límite, amenazadora, obligándote a dejar cerrada una etapa.

Pero esta etapa por el momento no cierra, y os invito a asistir a su madurez y desarrollo. Me queda mucho por contaros, de lo que ya he vivido y de lo que aún desconozco, y os escribo esto para sentar las bases de lo que queda de Objetivo Corea: muchas más historias, muchas más fotos y todavía más anécdotas y momentos capturados en este país, que ya son míos aunque no estén plasmados y que pienso compartir con toda aquella persona que pase por aquí y me lea.

Quizás parte de la belleza de este momento es que he mirado por encima de la línea del horizonte y he visto España acercándose. Y Corea se ha convertido en un barco que ha partido ya y que me lleva de vuelta a casa, lenta, sí, pero inevitablemente. Y pienso tocar, como los músicos del Titanic, hasta que no quede cubierta y mis pies toquen un avión que no pertenezca a ningún lugar. Quedáis invitados a esta coda, o a este concierto inaugural del resto de mi vida. Lo mismo es.

Postdata: Dentro de poco subiré un vídeo a Instagram grabado en Busán no apto para todos los estómagos. Pero antes, os pediré vuestra ayuda. Os lo cuento en próximas entradas.