GRACIAS, ESTUDIANTE, PERCHA

Cuando llegué a Corea, hace una semana y tres días, mi primera palabra fue “Gracias”, también la segunda, la tercera y la decimocuarta. Al llegar caía una manta de agua tropical. Después de once horas de vuelo y veinte minutos desde el aeropuerto, me vi sola en Unseo Station, con una maleta demasiado grande para mí y una mochila con libros que no cabían en la anterior, viendo desde la puerta la lluvia caliente bailar libre por la calle. Torrencial, tropical y pegajosa, que no parecía que fuese a parar en horas.

Que propio, pensé, entrar de lleno en el país, y empaparme mental y físicamente desde el primer día. Vislumbré al otro lado del mar una parada de taxis y no había otra. Apenas podía proteger los libros, no hablemos ya de la maleta o de mí misma.

En medio de unas escaleras la maleta sigue su curso con la gravedad sin mí, la bolsa con los libros empieza a calar, como mi moral. De repente aparece un paraguas negro sobre mi cabeza y la manga de una camisa blanca tan impoluta como aburrida, y a la manga le sigue un hombre de mediana edad que me dice un correctísimo “Poor girl”. Y yo le dedico mi primer “Gamsahamnida”, y le señalo los taxis en la distancia. Me ayuda a recoger la maleta de su excursión submarinista y a subirla por las escaleras. Hago del “gamsahamnida” mi mantra, lo repito cada cierto tiempo mientras avanzamos bajo el agua. Unos litros después, llegamos y aterrizo en un taxi, me pregunta en inglés que si vengo a trabajar y yo sonrío y me despido con un “hakseng”. Estudiante.

Señor coreano, esté donde esté, GRACIAS. En perfecto castellano, que mi coreano incipiente debió resultarle repetitivo.

Postdata: Percha se dice “otkeori” y es mi palabra favorita del coreano. Me la enseñaron cuando quise pedir unas en un hipermercado, y fue mi tercera palabra hablada con un nativo. Desde ese momento, todo va mucho más fluido.

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HOLA, COREA

hanbok
No es la mejor foto del mundo, pero hacerse un selfie con una réflex colgando del techo llevando 5 kilos de ropa encima tiene su aquel.

 

¡Bienvenidos a Corea!

Los problemas informáticos que os comentaba en el anterior post han sido subsanados gracias a mi pericia informática. Apagar y volver a encender pasado un rato ha sido el mejor invento en siglos.

Durante la última semana en España no escribí nada dado mi estado de nervios. Un avión de casi 11h y muchas horas de sueño seguidas después, aquí estoy, los que me seguís en Instagram habréis comprobado que en el par de días que llevo en Corea me he comido un bibimbap, he hecho ojitos con un retrete y ahora, ¡me he puesto un hanbok! Esto es, el traje tradicional coreano.

Y muchos me diréis, que foto más extraña… y desenfocada Realmente sí, la pose me ha quedado profunda, aunque mi intención inicial era simplemente caber en la foto, ya que mi cámara estaba colgando de un ventilador de pared. Todo esto porque no había nadie en la guesthouse durante el día de hoy para hacérmela y porque he perdido mi mini trípode. Se ofrece recompensa. Cuestión sentimental.

Estos dos días los estoy pasando en una casita en medio de la NADA cerca del aeropuerto, ya que hasta mañana no podré entrar en la residencia de estudiantes de la Universidad. Por eso sólo tenía el día de hoy para hacer el canelo con los hanbok que tienen aquí para los huéspedes. Mañana, además, podré conocer a mi buddy coreano, que será el que me guíe por el mundo. Es un mentor que la Universidad me ha asignado para que me ayude con las cuestiones prácticas.

Sobre Corea, varios datos básicos aleatorios que he recopilado en mi breve experiencia:

Calor húmedo es una definición algo escasa para esto. Realmente hablamos de humedad cálida. Los términos claros.

Anochece a las siete de la tarde., en verano. Gracias a las mentes pensantes que hay detrás de Paella de Kimchi y Corealdia he aprendido que es porque no hacen los cambios de reloj para ganar una hora de luz. Curioso.

Las personas coreanas, como ellos dirían, parecen muy amables y serviciales. En la próxima entrada os contaré mi accidentada llegada a Corea y como dos coreanos me han hecho recuperar la fe en la humanidad.

¡Pero eso será mañana porque aquí ya es la hora de dormir! Cualquier comentario será bienvenido, igualmente en Instagram y Facebook.

Postdata: Gracias a Liopic, ahora sé que Corea rima con “saborea”. Una respuesta perfecta para el dilema que planteaba aquí.