QUIZ: ¿SERÍAS UN LOSER EN COREA DEL SUR?

El puente de Mapo en Seúl, con mensajes positivos para intentar convencer a la gente de que no se arroje al río Han. En la imagen “¿Te preocupa algo?”

¿Qué es para vosotros el éxito? ¿Y el fracaso? Si me leéis como hablantes nativos del español probablemente pertenezcáis a un país donde la línea que separa uno del otro es bastante flexible. Pero desde donde os hablo, al sur de esta península de contrastes, la frontera entre el éxito y el fracaso es tan fina que la vida puede arruinarse por lo más mínimo.

El nivel de estudios, tu familia, nivel socioeconómico, cuestiones de apariencia física, y cuestiones en ocasiones de puro azar determinan el tipo de vida que se lleva en Corea del Sur. En España entiendo que todos tenemos más o menos la misma vida hasta que terminamos el instituto y después el espectro se abre hacia distintas formas de vivir que se consideran válidas en tu círculo cercano, de amistades, familiar y en la sociedad. Sin embargo el éxito en Corea se mide por la misma vara para todo el mundo. Estudiar en una buena universidad una carrera con salidas, casarte antes de los 30 para las chicas y los 35 para los chicos y poder permitirte comprar un apartamento para ese entonces son los requisitos indispensables básicos. Pero detrás de eso hay todo un checklist de cosas necesarias para poder considerar que tu vida merece la pena ser vivida en Corea del Sur. Como podéis suponer por la tasa de suicidios de este país, no es tarea fácil. Y es que el lograr con mayor o menor acierto estos hitos en tu carrera hacia quién sabe dónde determinarán tu salud, la persona con lo que podrás casarte y casi toda tu vida adulta.

Como yo lo veo. En Corea hay que pasar por el aro. En Occidente llegado cierto punto, no es tan necesario.

Vamos a jugar a un juego. Tranquilos, esto no es una película de miedo. Supongamos que nacéis coreanos o coreanas, y que vivís de forma que llegáis al punto en el que estáis ahora con la misma situación educativa y socioeconómica de vuestra vida no coreana. Vamos a ir descontando y sumando puntos dependiendo de lo que los coreanos consideran deseable y vamos a ver cómo de loser se puede llegar a ser. ¿Preparados?

  1. Nacimiento: Enhorabuena, ¡has nacido coreano o coreana! Súmate 30 puntos solo por eso. Obviamente los hijos de las familias multiculturales y los extranjeros no tienen ese empuje inicial. Si naces chica resta 10 puntos. Las mujeres en Corea del Sur ganan apenas un 63% de lo que ganan los hombres en el mismo puesto. Además se ha descubierto que en este país las pacientes de depresión son el doble que los pacientes. Las mujeres tienen primero una enorme presión estética a la que le sigue la carga familiar y la conciliación con el trabajo.
  2. Cuchara de plata, cuchara de palo: Esto es igual en todos los países, pero si vienes de una familia con pocos medios en Corea no te podrás permitir una educación decente pues apenas hay becas totales y además el acceso exitoso a la universidad se apoya en la educación privada. Si vienes de una familia acomodada suma 50 puntos. Si eres de una familia pobre, no hace falta que te restes nada. En Corea se valora el esfuerzo y les encantan las historias de ascenso hacia la cima desde la pobreza, como las pequeñas empresas que se convierten en grandes conglomerados, siguiendo el ejemplo de Hyundai. Así que todavía puedes triunfar. 
  3. Familia como Confucio manda: Los coreanos no miran con buenos ojos a las familias “desestructuradas”. Te va a costar encontrar futura esposa o esposo en ese caso. Si tu madre te tuvo soltera, resta 30 puntos, si tus padres están divorciados resta 15 puntos. 
  4. Religión: Si eres protestante estás de enhorabuena, compartes credo con la élite dominante de Corea del Sur, puedes sumarte 50 puntos sin problema. Si además tus padres y tú estáis en una congregación religiosa con reuniones a menudo, podrás tener acceso a una gran red de contactos que te ayudará en el futuro sin duda. Los coreanos miran mucho por los suyos y el clientelismo es moneda de cambio a niveles que incluso en España nos parecerían excesivos. Si eres católico o budista, suma 20 puntos, pues algo podrás sacar de las reuniones religiosas y en Corea está bien visto tener una religión. No obstante si eres agnóstico o ateo no te preocupes, no te restas nada ya que la libertad religiosa está más que aceptada. Ah no, espera. Si eres musulmán, resta 15 puntos. Pero eso no es exclusivo de Corea, ¿verdad? 
  5. Barrio: Es obvio que los barrios caros son más bonitos y más cuidados, ¿no? Pero en Corea hay un elemento más a tener en cuenta: el barrio en el que vivas determina el colegio al que puedas asistir, así que es posible que tus padres se endeuden para que tu código postal te permita a ir a un colegio de prestigio. Si vives en un buen barrio, suma 30 puntos.Bueno, ¡hasta el momento ni siquiera has podido elegir y ya vas con ventaja o desventaja! Vamos a ver qué puedes hacer por cambiarlo.

  6. Adolescencia: Tu adolescencia depende de estudiar e ir aprobando, aunque la nota que saques por el momento no es importante. Si no te metes en líos, te buscas algún escándalo o te pillan haciendo algo ilegal, vas bien. Lo importante es cuando te prepares el acceso a la universidad. Lo determinará todo. A partir de aquí empiezan las decisiones de vida o muerte.
  7. Acceso a la universidad: Si no consigues entrar en una universidad en Seúl, independientemente de tu ciudad de origen, resta 50 puntos. Si consigues entrar en Seúl pero no está entre las 20 mejores universidades (en Seúl hay más de 40), suma 20 puntos. Si consigues entrar en las 10 primeras, muy bien, suma 50 puntos, si consigues entrar en una de las SKY (Seoul National University, Korea University o Yonsei University), enhorabuena: te acabas de sumar 200 puntos.¿Notáis algo raro? ¿Por qué no hay una universidad que me de 0 puntos? En Corea no existe el término medio cuando se habla de universidades. O ganas o pierdes. Puedes perder y ganar poco o perder y ganar mucho. Pero nada va a dejar indiferente. Tu universidad representa lo que eres.

    “Pero, Ainhoa, un momento, yo no quiero ir a la universidad”. Ah, entiendo. Entonces, game over, eres un loser. Si solo en Seúl hay más de 40 universidades, más las que hay en la provincia de Gyeongi (la que rodea a la capital), más las del resto del país, es porque hay demanda de las mismas. No se concibe que alguien no vaya a al universidad, aunque sea un college donde hacer una carrera media. Hay tanto negocio con la educación y las universidades surgiendo como setas, que hay hasta gente que se queda con la carrera a medias porque le cierran la universidad a mitad, al no tener beneficios. Eso ha llevado a una sobrecarga de universitarios y a un inicio de problemas de paro en Corea del Sur. Es lo que muchos llaman Hell Joseon (no os perdáis ese enlace de Corea Ígnota donde lo explica genial).

  8. Origen: Si vienes de un pueblo o ciudad pequeña de Corea fuera del área de Busan, Seúl y Gyeongi (el área metropolitana de la capital), resta 15 puntos. Hay muchas bromas con los paletos de pueblo, como la que había en España hace ya muchos años. Si además usas saturi, esto es, un dialecto o acento muy marcado y que no consigues disimular para hablar en seoulmal o coreano estándar, resta 15 puntos más.
  9. Sexualidad: Homosexual, game over; trans, game over; género fluido, game over. Podría seguir pero os hacéis una idea. 
  10. Para hombres: Tienes que cumplir los casi dos años de servicio militar. Una enfermedad muy grave, que incluye las enfermedades mentales, podría impedirte que fueras. Pero no te lo recomiendo, si no vas quedará registrado en tu expediente y en todos los empleos que pidas tendrás que explicar por qué no fuiste al servicio militar y qué hiciste en su lugar. Obviamente tiene que ser por un motivo médico, no existe la objeción de conciencia, la alternativa es la cárcel. Si no vas, nunca serás un hombre completo (sea lo que sea que eso signifique). Si no cumples con tu país, resta 100 puntos.
  11. Para mujeres: Tu peso ideal es de menos de 50kg “Bueno, dependerá de la altura, ¿no?” No, si pesas más de 50kg es que eres demasiado grande, fin. Debes llevar maquillaje cada vez que salgas a la calle, siendo lo mínimo que te debes poner la base de maquillaje. Mientras que en otros países ante la falta de tiempo priorizamos maquillarnos los ojos o los labios, en Corea hay que priorizar llevar algo que te cubra la cara y disimule las imperfecciones y ojeras. Y no puedes ir a trabajar sin ello. Si tienes un cuerpo que no cumple los cánones coreanos (que tienen un rango bastante estrecho) y no te maquillas nunca (con base de maquillaje), resta 25 puntos.
  12. Enfermedades mentales: Son un tabú y quedan registradas en tu historial médico, por eso apenas se tratan. Si las tienen y han interferido en tu vida normal, resta 70 puntos.
  13. Matrimonio: Te tienes que casar a la edad destacada más arriba como máximo. Si bien no hacerlo antes era un game over automático, ahora las cosas están cambiando, especialmente porque muchas mujeres ahora deciden no casarse, a pesar de la presión familiar. Si no te casas siendo hombre réstate 30 puntos. Si no te casas siendo mujer réstate 50 puntos. Si consigues casarte y con alguien que tu familia aprueba, suma 40 puntos.

    Podríamos seguir, metiéndonos en más detalles sobre tener o no el doble párpado en los ojos, la forma de tu mandíbula, el trabajo de tus padres, el tipo de carrera que has escogido, el número de hijos que decides tener. Y un largo etcétera. Pero vamos a dejarlo aquí. Hagamos cuentas:

  • Si consigues 400 puntos, eres de pega, no sé que haces leyendo esto, deberías estar lanzando billetes desde tu limusina por Gangnam.
  • Entre 390 y 200 puntos eres un coreano que ha cumplido en la vida, y estás por encima de la media en muchos aspectos. Ejemplar.
  • Entre 200 y 0, tienes tus defectos, pero eres aceptable y tienes algo bueno en tu historial o una buena red de contactos.
  • En números negativos, eres un loser y te va a costar encontrar pareja y trabajo respetable.
  • Por debajo de -100 eres un total loser y un paria social. Tu esperanza es irte al extranjero donde a nadie le importe todo esto o encuentres a una pareja extranjera que no mida con la vara coreana tu biografía.

¡Espero que os haya gustado este pequeño experimento social! No os preocupéis si sois muy losers, aquí en Corea simplemente somos extranjeros y ¡esa es una categoría aparte de la que hablaremos en otro momento!

¡Dejadme abajo en los comentarios vuestra puntuación! Tengo mucha curiosidad.

Para animaros aquí os dejo de mi Instagram un paisaje relajante en el lago Gyeongpo, en Gangneung, una ciudad costera en la provincia de Gangwon, al este, a la que fui hace un par de semanas:

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¡¡EXTRA, EXTRA!! OBJETIVO COREA VUELVE PARA QUEDARSE

Hola a todos, ¡corealeños y corealeñas!

Guau, no puedo expresar muy bien lo que siento volviendo a escribir para el blog. Si os digo la verdad, ha habido veces que casi lo borro. Pero he recordado lo mucho que lo disfrutaba en su momento y la de gente que me escribíais preguntándome cosas que he decidido VOLVER. Y para más inri me he propuesto escribir mucho. Muchísimo.

A cambio de eso, es posible que no todas mis entradas tengan incluida alguna foto interesante. Pero no pasa nada, si queréis fotos, vídeos y 829382932742 cosas más, podéis seguirme en Instagram donde os podéis hinchar.

Para los que no me seguís por ahí, os hago un resumen muy corto: estoy viviendo en Corea. Llevo aquí un año y si bien comparto mi día a día en Instagram, tenía el blog algo abandonado. El motivo es que me dedico a la traducción y además estoy trabajando en mis propios escritos. Por eso añadir algo más que escribir se me hacía un poco cuesta arriba. Pero algo ha hecho click en mi cabeza. Quiero compartir esta parte de mí con vosotros. Sin foto, sin voz, sin cara. Solo mi texto. Lo sé, es muy noventero. Pero sé que hay muchos noventeros que aún quedan por el mundo.

Estoy viviendo aquí con una beca, de la que os contaré todo más adelante, y he decidido que quiero compartiros todo a través del blog. Explicaciones más largas que las que doy por Instagram, mi vida, mis pensamientos y mis vueltas de tuerca a esta cultura que no deja de sorprenderme.

Incluso si no eres fan de Corea, te invito a que te unas. Hablaré de cine, de literatura, de cultura, de política y de 382328392832 cosas (me encanta poner números random en el teclado) que forman parte de la cultura contemporánea mundial. Con Corea como punto de partida.

¡Bienvenidos de nuevo!

COSAS QUE TIENES QUE COMPRAR EN COREA (Y NO SABÍAS)

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Un montón de calcecines coloridos. Esto ya da una pista muy sutil…

¡Hola de nuevo a todas (y todos)! Hoy voy a compartir con vosotros mi lista de la compra I-NE-LU-DI-BLE siempre que estoy en Corea. ¡No la vayáis contando!

Primero, vamos a empezar con lo típico, ¿no? Lo primero que se os viene a la cabeza cuando pensáis en comprar algo en Corea. Ya sé lo que me vais a decir: cosméticos y productos de belleza, móviles y tecnología en general, un montón de discos y pósters de vuestros idols favoritos, algunos snacks para endulzar el camino de vuelta y por supuesto una botella de soju para llegar de nuevo a casa con alegría.

Todo eso está muy bien (y también os lo recomiendo) pero atentos, aquí os dejo lo que siempre compro cuando estoy en Corea. ¿Listoooos?

CALCETINES

Vale, esta os la veíais venir, estaba regalada. Corea es famosa por vender calcetines prácticamente en cualquier sitio. ¿Vas a una convenience store a comprarte un paquete de ramyeon? Quizás salgas también con unos calcetines en tu bolsa si te hacen falta de camino al jjimjilbang. En una papelería, en el supermercado, en donde quieras. Todo el mundo necesita calcetines, ¿no? Es muy fácil restarle importancia a un objeto tan esencial del día a día. En Corea no se avergüenzan de sus calcetines sino que ¡los lucen con orgullo! Y es que además el diseño de los calcetines coreanos es muy divertido. Desde adorables animalitos hasta Donald Trump, como podéis ver en uno de los últimos posts de Robert de Paella de Kimchi en su cuenta de Instagram:

https://www.instagram.com/p/BRvHt8hBUxk/?taken-by=robertkimchi

Otra cosa que también es genial es que los calcetines de este estilo suelen tener un precio de entre 1000 – 2000 wones, que es menos que un viaje en autobús.

ARTÍCULOS DE PAPELERÍA

De verdad que a veces intento resistirme, pero los artículos de papelería de Corea son interminables en variedad, calidad y diseño. Si en tu país de origen compras unos post-its, tendrás unos cinco o seis colores para elegir, eso en un sitio grande. Pero en Corea ya no hablamos de colores, sino de formas, tamaños, temas… Post-its con forma de gatos, pájaros, personajes famosos de animación, integrados en algún pack temático, la variedad es interminable. Y eso no solamente es así con los post-its. Las libretas, los bolígrafos, las gomas, los sacapuntas y hasta los Tippex tienen un montón de opciones. Sí, terminarás comprando cosas que no necesites o te convertirás en una escritora de éxito simplemente por darle salida a los veinte cuadernos que te habrás comprado.
Si queréis una tienda de donde no se puede salir sin comprar un montón de cosas de papelería, pasaos por ARTBOX que es… ❤

CALZADO DE MARCA

No sé el precio de algunas marcas de calzado casual en otros países, pero en España unas Converse o unas Vans pueden salir bastante caras. En Corea es más o menos fácil conseguir una buena oferta si vas en rebajas a alguna zapatería deportiva. Y no, no son falsificaciones. Yo me compré estas en unos grandes almacenes de Seúl:

Tengo una algo sucia porque me acababa de pisar una señora en el metro…

GAFAS GRADUADAS

Sí, como lo leéis. Cada vez que voy a Corea paso por una óptica, me gradúo la vista (soy miope) y me compro dos pares de gafas. Tienen una relación calidad-precio muy buena, los cristales son de mucha calidad y las monturas tienen un diseño único por muy poco dinero. Garantizado.

Bueno, preparaos, que ahora viene lo mejor que se ha inventado, algo sin lo que no podréis vivir si estáis en invierno en Corea. Yo tardé meses en descubrir que existía así que guardad esta información mejor que la receta secreta de vuestra abuela.

HOTPACKS

No tanto como souvenir, sobre todo si venís de un país caluroso, pero para sobrevivir en el día a día en Corea a bajo cero tenéis que compraros en cualquier convenience store toneladas de estas pequeñas bolsitas de tela rellenas de algo. Un algo que no sé qué es (nunca presté demasiada atención en las clases de química) pero que irradia calor si agitas la bolsita. Mucho calor. Cuestan también entre 1000 y 2000 wones (ahora que caigo, hay muchas cosas que cuestan 1000 wones) y son de un solo uso, podéis compraros un par de ellas y poneros una en cada bolsillo. Se agradece al meter las manos. Conseguir que calienten requiere algo de técnica, hay que agitarlas durante un ratito. No desesperéis si no funciona en un primer momento, porque algunas vienen defectuosas. La variedad definitiva es una que son adhesivas y te las puedes pegar por el cuerpo. La felicidad cuesta 1000 wones.

Espero que os haya gustado mi lista de compras coreanas. En los próximos posts os hablaré de más cosas del día a día en Corea del Sur. Si no os queréis perder lo que voy compartiendo podéis darle a Me Gusta a la página de Facebook de Objetivo Corea y seguirme en Instagram.

DE VUELTA EN COREA

¡Hola de nuevo a todos!

Ha pasado un tiempo desde la última vez que actualicé el blog, pero sigue vivito y coleando, y con este post os anuncio algo que los que me seguís en Instagram o Facebook ya sabéis: ¡estoy de vuelta en Corea!

Aunque esta será una estancia corta, llevaba varios meses preparándola y estoy muy entusiasmada de estar aquí finalmente. Durante este último año he estado estudiando mucho coreano (si queréis saber cómo, podéis verlo aquí) y además he asistido a un curso de traducción de coreano al español en mi universidad de origen, donde estamos traduciendo una obra del autor Lee Jang Wook, sobre la que ya os contaré más adelante.

Pero ahora hablemos del asunto, he venido a Corea del Sur a estudiar MÁS coreano y mejorar mi nivel de cara a este nuevo año que entra. Me he apuntado a una academia de coreano y aunque aún llevo poco, estoy muy contenta con las clases. Han pasado dos años desde la última vez que vine y todo está más o menos igual. Algunas modas se han ido, han llegado otras nuevas, y en general, el ritmo frenético de Corea sigue a su paso habitual. Veloz, muy veloz, la dinámica coreana sigue siendo tan adictiva como agobiante a veces.

Llevo aquí unas dos semanas, y en mi tercer día me resbalé en una placa de hielo y me cargué la cámara, además de llevarme un buen golpe en el culo. La cámara ya está arreglada y gracias a eso ya estoy empezando a hacer fotos y vídeos. Respecto a mi culo, quitando un moretón enorme, la cosa va mejorando.

Aunque hay algunas cosas que os iré contando, es hora de preguntaros, aprovechando que estoy aquí: ¿qué queréis saber sobre Corea del Sur? ¿hay alguna curiosidad que queráis satisfacer sobre este país? ¿qué tipo de fotos queréis ver en Instagram?

Dejadme aquí en los comentarios o bien en los comentarios de la entrada de Facebook que he subido al respecto y os iré respondiendo en los mismos o por aquí si hay suficiente material para hacer una entrada de blog. ¡Objetivo Corea a la carta! 

 

 

ZAPATOS DE GOMA NEGRA

Una familia coreana a la mesa en los años 60.
Una familia coreana a la mesa en los años 60. Fotograma de Black Rubber Shoes.

¡Hola a todos y todas una vez más por aquí! Sé que el blog ha estado algo abandonadete últimamente, así que aquí estoy para ponerle remedio. No sé por vuestros países, pero ahora mismo en España está cayendo agua por todas partes así que es un buen momento para plantarse unas buenas botas de goma para meter sin miedo el pie por todas partes.

Hablando de botas de goma, hoy quiero hablaros de los 고무신 o gomusin. Estos zapatos que entraron en Corea en 1920 como producto de lujo y que fueron poco a poco popularizándose, al ser calzados por la mayor parte de la población durante los años 60 y 70. Estaban hechos de goma, lo que favorecían su limpieza frente a los antiguos zapatos de algodón y seda, que llevaban los miembros de las clases altas, y los de caña o madera, que usaban los trabajadores. Lo más normal era encontrarlos en color blanco o negro. Tienen más o menos esta pinta:

Unos zapatos de goma negros coreanos o gomusin.
No es que sean muy bonitos, la verdad. ¡Pero se pueden usar bajo la lluvia!

Pero, Ainhoa, ¿qué te ha dado en la cabeza? ¿es esto tan relevante para la cultura coreana? Vale, aquí entra lo que realmente venía a contaros.

Esta es la canción que abre Black Rubber Shoes, el nombre en inglés de 검정 고무신, una serie de animación coreana basada en una serie de comics que empezaron a publicarse en 1992:

La serie, emitida por primera vez en el año 2000, nos muestra la vida en Corea en los años 60 y 70 a través de una típica familia coreana. Seguimos al protagonista, Gi Yeong, un niño de 10 años que desde su día a día familiar y en la escuela nos permite observar, siempre con un tinte inocente y alegre, las miserias de la vida de postguerra antes de culminar el Milagro del Río Han, que llevaría a Corea a los primeros puestos en la economía mundial.

La premiada serie, que aún sigue emitiéndose a pesar de algunos períodos de repeticiones, gusta tanto a los niños, como a los más mayores a los que les recuerda su propia niñez y juventud.

Como detalle, la canción que abre la serie, compuesta para la misma, es ya un referente popular en Corea del Sur. Se trata de un twist, baile popularizado en los Estados Unidos de los años 60 y que fue rápidamente absorbida por la cultura coreana gracias a las numerosas bases norteamericanas en el país, que propagaron la moda americana del momento en el país asiático.

Por si os interesa, aún podréis encontrar gomusin en Corea. Las personas mayores, algunos presos y los monjes budistas los siguen llevando, por su comodidad y austeridad, símbolo de una época pasada.

Postdata: ¡No olvidéis seguir Objetivo Corea en Facebook para no perderos futuros posts!

FIN DE AÑO EN SEÚL Y UNA LEYENDA COREANA

¿Ya te conoces de memoria las decoraciones navideñas de tu ciudad? Hoy traigo algunas fotos recién traídas del centro de Seúl para que te des un paseo por la capital coreana engalanada para las fiestas.

El arroyo Cheonggyecheon decorado con las luces navideñas. Guau. Foto por: @foxhound2234

Probablemente inspirados por la cultura norteamericana, en Corea la Navidad se celebra con mucha intensidad. Menos centrada en la vertiente religiosa o familiar y más en la fiesta de consumo o de tiempo con la pareja, la Navidad es un motivo más para ir de compras en Corea del Sur. 

Árbol de Navidad instalado enfrente del Seoul City Hall, el Ayuntamiento para los amigos. Foto por: @foxhound2234

En la noche de Fin de Año, gente destacada de la política y sociedad coreana hace sonar la enorme campana de Chonggak treinta y tres veces – ¿quién quiere doce pudiendo tener treinta y tres? – y los asistentes presencian la celebración de la entrada del año ante esa campana, como en la Puerta del Sol en Madrid ante el Reloj de la Gobernación.

¿Por qué son treinta y tres campanadas? Según la tradición budista, existen treinta y tres universos, y aquellos que viven en el último tienen vidas largas y saludables. Para desear la salud de la gente, como residentes de ese universo número treinta y tres, hacen sonar la enorme campana de hierro hasta alcanzar ese número. Supongo que siempre es mejor que tomarse treinta y tres uvas. Glup.

La campana actual es una réplica de una legendaria campana perteneciente a la dinastía Shilla. Para su construcción pidieron a la gente que donara hierro o algún tipo de metal para forjarla. Cuenta la leyenda que una madre, siendo tan pobre que no tenía nada para donar, entregó a su propio hijo para formar la campana. En vez de rechazar ese donativo, añadieron al hijo a la fundición y crearon la campana. Desde entonces, la campana sonaba como un niño buscando a su madre. Por eso el nombre original de esa campana es emile chong. Chong significa campana y emi es una forma de referirse a “madre”. Tal cual.

Si las uvas no te han dado mucha suerte en los últimos años, prueba a hacerte con una campaña pequeñita (en estas fechas se pueden encontrar en muchos sitios) y empieza el año con la tradición coreana. Recuerda, treinta y tres campanadas. Ni una más, ni una menos.

Para los que no podemos asistir al evento, nos queda este vídeo de Navidad de los Kakao Friends, de los que soy fan irremediable, . Si no os suenan sus caras podéis echarles un ojo más de cerca aquí.

Postdata: ¿Cómo celebras Fin de Año en tu país o ciudad? Espero que no incluya tirar a más niños por ahí. Cuenta, cuenta…

MURAL COREANO: ¡COREANIZA TU CASA!

Taegeukgi
El último proyecto en la pared de mi casa en Francia. Una bandera de Corea del Sur hecha a mano.

Nota: Muchas personas me han robado esta foto que hay arriba para ponérsela de perfil en redes sociales. Me sentí tan mal que privaticé este post del blog para que nadie más pudiera robar mi propia imagen ni mi cuerpo. Pero me he dicho que por un par de irrespetuosos no voy a dejar de expresarme. Así que bueno, os pido por favor un poco de respeto. No os pongáis esta foto de perfil en redes sociales. Es mi cuerpo, es mi identidad. Si queréis compartirla diciendo que es mía y citando el blog me parece bien. Pero respetad mi trabajo y sobre todo, respetad mi humanidad. Si se la veis a alguien, hacédselo saber. Gracias 🙂

¡He vuelto! Parece que hago más comebacks que Girls Generation y Super Junior juntos, ¡pero no! À bientôt, Rouen! Regreso a España, concretamente a Málaga cargada de muchos proyectos y muchas novedades que no me da tiempo a compartir con vosotros todo lo que quisiera.

Pero vamos por partes, que hoy quiero enseñaros algo guay. Corría mayo de 2015, el tiempo para volver a Málaga se agotaba, y la pared de delante de mi escritorio era blanca, enorme y vacía. La caligrafía es una disciplina que siempre me ha fascinado de la cultura coreana, aunque no tuve tiempo para desarrollarla durante mi estancia allí. Tras los exámenes finales me puse a preparar un mural en mi buhardilla de Rouen, Francia, representando la bandera de Corea del Sur a través de las cosas que me ha dado conocer este país. La comida, las emociones y los lugares han poblado mi humilde interpretación de la taegeukgi (que no tteokbokki, por muy rico que esté).

Taegeukgi
Detalle del trabajo de escritura (que deja mucho que desear), hecho con pintura acrílica

He de decir que el resultado me gustó mucho, aunque llegar hasta allí me dio muchos quebraderos de cabeza – como por ejemplo los derivados de confundir la colocación de los colores en la bandera, ¡ups!- y me gustaría pensar que de alguna manera puede servir de inspiración para decorar parte de vuestro cuarto o casa (si la casa no es vuestra no olvidéis pedir permiso con la mejor de las sonrisas, y sino, no digáis que la idea os la he dado yo). Para no pintar la pared, se puede pintar encima de la cartulina blanca, recortarla con la forma de círculo y pegarla en la pared como un póster.

Con unas cartulinas negras para crear los cuatro elementos que rodean el centro, y cartulina grande blanca para hacer los moldes de la forma central se puede decorar la pared de una habitación estilo coreano. En mi caso, yo apunté primero las palabras que quería usar y practiqué la escritura de las más difíciles. Utilicé pinceles de distintos tamaños (venden packs con varios no muy caros) y solo dos pinturas, roja y azul. Mi escritura coreana ha mejorado un pelín después de tanta práctica y de ver un montón de modelos de escritura que se pueden encontrar por internet.

Taegeukgi
En plena faena, con un pulso rumbero

No puedo decir que me dolió irme de Francia por el mural, pero después de todo el esfuerzo y tiempo invertido, lo disfruté poco tiempo. Mi escritorio estaba justo delante y verlo justo delante todos los días, estudiando o trabajando en algo, me daba un buen rollo enorme. Al fin y al cabo, cada pequeña palabra escrita por mí, ya sea amistad, goguma, lluvia, calcetines… son las cosas que han hecho que Corea del Sur tenga un lugar no sólo como sello en mi pasaporte, sino como parte de mi biografía y de mi propio desarrollo personal. La última visión de mi piso de Rouen fue esta pared, con toda la casa vacía y las maletas ya camino de España:

Taegeukgi
Me quedé con ganas de ver la cara de mi casero cuando volvió a la casa. Aunque he de decir que en mi caso, todo era despegable.

En mi caso, un pedacito de Corea en la casa de una española en Francia. Os animo a tener también un pedacito de Corea en la parte del mundo en donde estéis, ¡no es tan difícil como parece y queda muy chulo! No tiene por qué ser el mural completo, sino lo que sea que os inspire a crear vuestro propio rincón coreano. En vez de la bandera puede ser el nombre de Corea formado por dibujos, o con fotos vuestras.

Postdata: Si alguno os animáis a hacer algo parecido y tenéis alguna duda o necesitáis consejos , no dudéis en dejarlo en los comentarios y una vez terminado, ¡¡compartidlo conmigo en el Twitter @objetivocorea o en el Instagram del mismo nombre!! ¡Me haría muchísima ilusión!

LA FIEBRE DEL KAKAO

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Míralos bien y quédate con sus caras. Estas cucadas son uno más de la familia en Corea del Sur. Fuente: Kakao Talk

¡Hola de nuevo! Mis andanzas por el país del queso y las baguettes me han tenido un poco ocupada, pero sigo en pie y con mucha Corea en el tintero. Hoy toca hablar de Kakao Talk, una aplicación que usan alrededor de 40 millones de personas sólo en Corea. Teniendo en cuenta que yo la tengo y que por el momento no estoy por esa -nuestra querida- zona del mundo, ese número se multiplicaría por X si se tuvieran en cuenta los usuarios de fuera del país. De hecho, sólo en los EE.UU., la aplicación tiene alrededor de 3.5 millones de usuarios.

Kakao Talk empezó su andadura como servicio de mensajería instantánea en marzo del año 2010. Para el 29 de diciembre del 2011, el número de mensajes enviados via Kakao superaban el billón diario, ¡EL BILLÓN! ¡DIARIO!

Al observar las cifras provistas por la misma compañia, el crecimiento de la aplicación deja ojiplático a cualquiera. El 93% de los usuarios de smartphone surcoreanos utilizan esta app para comunicarse. En un país con un 73% de uso de smartphone, esta cifra es impresionante.

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Crecimiento del uso internacional de Kakao Talk, sólo hasta 2013. Fuente: Kakao Talk

¿Qué tiene esta aplicación de especial? Podría hablar de su funcionalidad, de su comodidad, de su interfaz amable, pero como usuaria fiel e ignorante, diría que para mí la joya de la corona son los llamados Kakao Friends, el sistema de emoji que utiliza, una serie de personajes monísimos y super expresivos que generan un brand engagement (o algo así) de dimensiones épicas.

Existe un pack base con todos los emoji de Kakao, que viene por defecto con la aplicación, pero cada cierto tiempo sacan packs especiales estacionales (San Valentín, Navidad, o verano, o pack “de oficina”) que son descargables y gratuitos durante un tiempo y que después se eliminan o se compran. Servidora ha disfrutado de esos packs temporales con ilusión, quizá por la motivación de ver en otros contextos a unos personajes que utilizas a diario. También sacan pequeñas animaciones, como el especial de Navidad de hace un año que podéis ver aquí. Vamos, que son adorables. ¿Seré yo la friki?

KakaoCollageObjetivoCorea
En este collage-homenaje podéis ver la magnitud de los más de cien emoticonos que forman los personajes de Kakao Friends (y aún faltan algunos). He incluido un intruso: Psy de Gangnam Style, ¿podéis encontrarlo?

Creo que no, pues hasta existe una tienda Kakao en Sinchon, cerca de Hongdae, donde puedes comprar los peluches, tazas o pegatinas con los personajes de Kakao Friends, y un Kakao Café en los alrededores de Gangnam. Yo no me he pasado, pero tiene que ser toda una experiencia.

KakaoStore
La Kakao Store en Seúl.  Fuente: Finding the Seoul

Otro de los detalles interesantes de los emoticonos de los Kakao Friends que no todo el mundo sabe es que hacen guiños a referencias culturales, algunas muy conocidas para Occidente y otras no tanto. Aquí os dejo aquellas de las que tengo constancia. Lamento la calidad de las imagénes, es muy difícil encontrarlas en condiciones:

ComparacionesKakao1
De arriba abajo: La cultura japonesa de lanzar la mesa como forma de expresar descontento, el anime japonés “Slam Dunk”, película americana “8 millas”.
ComparacionesKakao2
De izquierda a derecha: Dragon Ball, el manga japonés Ashita no Joe, animación-cómic japonés.

Increíble, ¿verdad? La aplicación está disponible en coreano y en inglés. Ojalá me llevara comisión por decir esto pero os animo a que os la descarguéis y la probéis con aquellas personas de vuestro entorno que también tengan curiosidad por comunicarse como lo hacen día a día la mayor parte de los habitantes de Corea del Sur. ¡Contadme qué os ha parecido dejando vuestras opiniones en los comentarios!

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No podía irme sin hacer una incitación coreana al consumismo. Confieso mi culpa, pero decidme que no son una monada.

Postdata: Por si os lo preguntáis, mi personaje favorito es Muzi, una “chica” que va disfrazada de conejo pero que en su interior está hecha de… nabo marinado coreano o danmuji (de ahí su nombre). Siempre va acompañada de un pequeño reptil llamado Con. Tiene sentido, ¿no?

Gracias a Kitaek Lim por su inestimable ayuda en la búsqueda de todos y cada uno de los emoticonos que componen el collage, así como por descubrirme las referencias culturales de los mismos que desconocía.

ECUADOR DE UN VIAJE

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Songdo de Noche, desde el canal del Central Park y el puente que lo cruza. 

Dos semanas largas, de dormir poco, dos semanas de exámenes y aquí estoy, en el primer martes de noviembre en Corea. No estoy tan desaparecida como cabría esperar, pero me ha gustado escuchar o leer el “¿dónde te metes?” que todos queremos recibir de vez en cuando y que nos anima a seguir cuando las energías bajan.

¿No os ha pasado nunca eso de tartamudear al intentar decir muchas cosas a la vez? Así me llevo sintiendo los últimos días que he tenido libres, cuando he podido mirar de nuevo al teclado para plantearme el seguir contando mi viaje. Pero el teclado me ha devuelto una mirada triste. Y es que quiero hablaros de Busán, que visité en un oasis entre exámenes y exámenes. Quiero empezar a dibujaros Seúl, despacio, masticando bien y sin deglutir. Quiero contaros cosas pequeñas, insignificantes, pero enormes, como el tiempo o las telarañas. Y es que ha llovido mucho sobre la lluvia que me recibió a finales de agosto y que os conté aquí.

Siento que me tiembla la voz, o el pulso, si hablamos de dedos, cuando pienso que hace ya más de diez días que dejé atrás el ecuador de mi viaje. Y es que, a día de hoy, parece que mi aventura con Corea termina más pronto que tarde, aunque nunca se sabe con certeza. Qué poco he contado, diréis. Pero qué cuánto he vivido, y eso me ha impedido contar más. Por eso, cuando el tiempo apremia, parece que es más difícil relajar las experiencias y dejar que fluyan como si no hubiese una fecha límite, amenazadora, obligándote a dejar cerrada una etapa.

Pero esta etapa por el momento no cierra, y os invito a asistir a su madurez y desarrollo. Me queda mucho por contaros, de lo que ya he vivido y de lo que aún desconozco, y os escribo esto para sentar las bases de lo que queda de Objetivo Corea: muchas más historias, muchas más fotos y todavía más anécdotas y momentos capturados en este país, que ya son míos aunque no estén plasmados y que pienso compartir con toda aquella persona que pase por aquí y me lea.

Quizás parte de la belleza de este momento es que he mirado por encima de la línea del horizonte y he visto España acercándose. Y Corea se ha convertido en un barco que ha partido ya y que me lleva de vuelta a casa, lenta, sí, pero inevitablemente. Y pienso tocar, como los músicos del Titanic, hasta que no quede cubierta y mis pies toquen un avión que no pertenezca a ningún lugar. Quedáis invitados a esta coda, o a este concierto inaugural del resto de mi vida. Lo mismo es.

Postdata: Dentro de poco subiré un vídeo a Instagram grabado en Busán no apto para todos los estómagos. Pero antes, os pediré vuestra ayuda. Os lo cuento en próximas entradas.

NUESTRA TELARAÑA, NUESTRA MADRE

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Una telaraña en un puente de estructura ultramoderna en mitad de Central Park, en Songdo.

Me llama la atención la cantidad de telarañas que he podido ver en los casi dos meses que ya llevo en Corea. No creo que sea cuestión de que en España tengamos menos arañas, pero pasan más desapercibidas y hacemos más por eliminar sus vestigio, quizás porque las asociamos a la falta de limpieza y a lo viejo. En un país sin apenas papeleras como es Corea, donde se defiende a ultraje el reciclaje y cada uno guarda su basura para tirarla en su propia casa, sorprende ver en cualquier esquina de la ciudad enormes telarañas, a veces con su inquilina descansando tranquilamente en su entramado.

Esta me llamó especialmente la atención. Una telaraña gigantesca en una ciudad diseñada y construida de la nada como es Songdo, que tiene el sistema de basuras más moderno del mundo y donde no es extraño ver pequeños droides sobrevolando las calles, grabando o haciendo fotos. En uno de los puentes que cruzan el canal de Central Park, un esqueleto de metal de menos de un lustro de vida, descansaba como si nada la telaraña que podéis ver en la foto. Impertérrita ante tanta modernidad, estática y a la vez viva. Y ahí estaba, una estructura organizada conviviendo con otra. Una de metal, otra de seda. Una natural, otra de diseño humano.

Y en esa continua búsqueda de metáforas hermosas, me pregunté si al fin y al cabo Corea del Sur no se trata de eso. Una nación bien armada en acero, brillante, moderna y funcional; de la que sin embargo penden grandes estructuras jerárquicas, sociales y culturales. Pero no nos confundamos, no hablo de lastres. Olvidando la araña que la crea y el concepto negativo asociado a las telarañas, ¿no tienen esa especie de hermosura y simetría que nos hace maravillarnos de la capacidad de la naturaleza?

Me maravilla, igualmente, el funcionamiento asiático del que Corea es un ejemplo fascinante. Por su situación geográfica, por su historia y por su ritmo actual (y por actual entendamos los últimos 60 años). Alguien me dijo que la península coreana era como la Polonia de Asia. Hablando ayer con una amiga que está de Erasmus allí, me fue imposible no establecer el paralelismo. Invadida y arrasada a lo largo de los siglos y objeto de horrorosos crímenes de guerra (veáse el caso de las mujeres de confort, cuya historia aún es insuficientemente reconocida por el gobierno de Japón). En el caso de Corea, escindida cruentamente en dos de forma artificial y devastadora, con una consecuente guerra subsidiaria, que oficialmente sigue abierta, aunque ya desfasada y triste. El estado actual de las dos Coreas es un gramófono que sigue sonando con un disco rayado, cuando hace tiempo que los bailarines principales abandonaron la pista. Si os apetece una visión de conjunto, para mi gusto muy documentada, acertada e imparcial, podéis echarle un ojo a este genial post de Paella de Kimchi.

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“Masacre en Corea”, pintado por Picasso en 1951, fuertemente inspirado en la famosa obra de Goya. Fue recibido fríamente por la crítica y estuvo prohibido en Corea del Sur hasta 1990, por ser considerado antiestadounidense.

Por todo esto, una no puede dejar de empatizar con Corea y hacer por entender muchas de las costumbres de este lugar que por el siglo XVII era conocido como el “Reino Ermitaño”. Corea se siente orgullosa de sus telarañas como se siente de sus tradiciones y su cultura -a pesar de que no dejen de maravillarse cuando un occidental balbucea algo en coreano-. Y siguiendo el hilo -la telaraña- del idioma, no me canso de afirmar que éste nos regala grandes muestras de pensamiento colectivo, convirtiendo su estudio en la forma definitiva de inmersión en una cultura.

Precisamente en clase de coreano fue cuando terminé de cerrar el círculo de la telaraña, cuando hace unos días aprendí que al hablar de los miembros de la familia no se usa che que es el equivalente al posesivo mi. En su lugar, se usa la palabra uri que significa nuestro. Nuestros padres, nuestros abuelos. Yo, como denostada hija única, dirigí a mi profesora la pregunta: “¿Y si mi madre es sólo mi madre, porque no tengo hermanos, puedo usar che?” Ella, con apenas unos milisegundos de vacilación me respondió: “Usa uri. Es costumbre.”

Postdata: Otro día hablaremos de las moscas que se posan en las telarañas. O quizás no.