ÍDOLOS Y FENÓMENO KPOP

Concierto Kpop
La pantalla gigante nos devuelve la imagen de un chico de pelo oxigenado de cuyo nombre no puedo acordarme. En segundo plano, él y su su grupo: Exo-K. Ídolos.

No hace falta que diga que he estado un poco desaparecida. He estado enferma primero, y muy ocupada después. Es una paradoja, cuantas más cosas se tienen para contar, menos tiempo hay para contarlas. Después necesitas un tiempo para procesarlas, para contártelas a ti misma y elaborar tu propio resumen. Y sólo después, en mi caso, puedes lanzarte a intentar transmitírselo al mundo.

Mientras dure esta aventura coreana, Songdo, de la que hablo aquí, es mi centro de operaciones. Pertenece a la ciudad de Incheon, en la que ahora se celebran los Juegos Asiáticos, que comenzaron el pasado día 19 de septiembre y que seguirán hasta el 4 de octubre. El miércoles 17 tuvo lugar un concierto de inauguración, precisamente en Songdo. El cartel estaba formado por grandes nombres del k-pop, como Exo-K, Teen Pop, BTS, 4minute, Tiara, Kara, Red Velvet, entre muchísimos otros. Y servidora estuvo allí.

Si hablamos de un fenómeno como el k-pop, no vale el manido “defínelo en tres palabras”. Es cierto que lo mío son las letras, pero me siento satisfecha de tener un nivel controlado de mediocridad con una cámara en las manos. En este caso, la foto vino a mí, y yo sólo pulsé el botón gordo. Mi cámara apuntaba al escenario, pero una fanática se interpuso, móvil en mano, y el autofocus hizo el resto. Y me regaló un bocado, imperfecto y mal enfocado de la tarta del k-pop. Una tarta llena de merengue y colorines.

La mirada se dirige hacia un elemento luminoso, conocido como light stick, un elemento antropológicamente fascinante. Cada grupo de k-pop tiene asignado un color del Pantone. Durante los conciertos, se ondean al aire, haciendo ver los colores del grupo favorito, creando una especie de sentimiento de afiliación pseudodeportiva basada en los colores. El que observamos en la foto es de un color blanco brillante, lo que nos permite identificarlo con Exo, el grupo que aparece saludando en un segundo plano.

Exo, ese grupo que las vuelve locas. Niñas, adolescentes, adultas. Nos obligaron a estar sentados durante todo el concierto y a no levantar demasiado los brazos. Y todo el mundo cumplió. Entonces sale Exo al escenario y el equipo de seguridad se ve desbordado por manadas de hembras corriendo hacia el escenario. Y yo, que estoy aquí para empaparme de la cultura, me uno a la llamada. Un descontrol previsto, pero aún así impresionante, se apropia de la atmósfera. Un gorila me indica amablemente que vuelva a mi asiento. Creo que por no tener suficiente fiebre en la mirada.

Kpop
No todo el mundo es sensible a la locura del Kpop.

Y ahora tocaría que alguien preguntara: “¿y qué tal es la música?” Bueno, podemos dejarlo en que, en el caso del k-pop, la música es lo de menos.

Postdata: Podéis ver alguna foto más en Instagram. La información cultural ha sido posible gracias a mi eonni Belén, y mi chingu Jaime, que me han enseñado todo lo que sé sobre el k-pop.

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CUATRO CURIOSIDADES Y UNA SUPERSTICIÓN

Hoy hace el número trece de los días que me quedan para salir hacia Corea del Sur, lo que en España podría considerarse una cifra de mal agüero. No así en Corea, pues al igual que en otros países orientales, el número chungo es el cuatro por aquello de que suena como la palabra china para  la muerte. Esta es la curiosidad número cero de las cuatro curiosidades tipo píldora que he seleccionado para hoy. Para romper un poco con las supersticiones.

1- La cirugía estética es casi una religión. Hay una operación llamada blefaroplastia que te abre los ojos tipo faro de Alejandría, y otra cuyo nombre no recuerdo que te lima el hueso de la mandíbula para “dulcificar” tus rasgos. Tal es el fenómeno que se conoce el prototipo de cara resultante como la “cara Gangnam” (sí, como la canción), al ser esta una de las zonas más caras de Seúl, llena de clínicas estéticas.

2- El K-pop es exportado en masa a países vecinos y lejanos. Este pelotazo musical que mueve tropecientos de miles de fans en todo el mundo está principalmente formado por chicos y chicas prodigio (bailan, cantan, actúan, salen en anuncios, van a la mili) agrupados en un rollo terriblemente noventero. En mi pobre seguimiento y escasos intentos al respecto, he de decir que no consigo hacerme con ellos, y recientemente he descubierto que, como también es natural, no a todos los coreanos les gusta. Una de mis misiones en Corea es dar con el panorama indie coreano. O con una banda de doom metal local. Tiempo al tiempo. Agradeceré cualquier aportación. Va en serio, voy pegada.

3- He mencionado la mili y, aunque parezca mentira, esto está unido a la industria musical del país, ya que los hombres tienen servicio militar obligatorio. Los que no acuden voluntariamente son llamados poco a poco y salvo chanchullos varios, no hay mucha opción de escaqueo, y menos para las celebridades, porque la deshonra asociada es bastante más evidente. Con un mínimo de casi dos años de servicio, los chavales vienen y van y las bandas se disgregan y completan con nuevas caras, con lo que puedes ver a tu cantante favorito un día en el late night más famoso de toda Corea con un look estudiadísimo y al día siguiente embutido en el uniforme nacional. Para algunos, esto supone el fin de su carrera si les pilla en lo más alto o cerca de la cima. Cuántos cantantes españoles podrían haberse ido a la mili en su momento… problemas para los oídos nos hubiesen ahorrado.

4- El tema de las mascotas está empezando a ser novedad por allí. Por lo que tengo entendido, sí que tenían más familiaridad con los bichos más funcionales para la vida moderna, ya no tanto con enormes perros peludos y babeantes. Hasta hace muy poco la gente se apartaba del extranjero excéntrico que salía a la calle con una fregona aullante llamada Fifí. Teniendo en cuenta que en Seúl la gran mayoría de la gente vive en pisos diminutos, tiene bastante sentido que eviten animales excesivamente engorrosos. En los últimos años, no obstante, se están aficionando tanto que hay cafeterías donde los animales vagan libremente y donde puedes tomarte un café fuertecito (a juego con el olor del local, me temo) mientras acaricias a los mininos del lugar. Aunque me encantan los animales, especialmente los de cuatro patas, bigotes y aire prepotente, así a bote pronto estos sitios me resultan algo grotescos. ¿Tendran tarta de pelo de caniche en la carta? Lo descubriréis conmigo en cuanto me cruce con uno de estos sitios. Prometido.

Y hasta aquí el post de hoy. Mi tiempo lo sigue ocupando en refrescar mi coreano y pensar en todas las cosas que aún me quedan por hacer… que no hacerlas.

Postdata: Si os lo preguntáis, mi visado sigue sin llegar. Pero soy optimista, pues ando buscando una funda bonita para mi pasaporte. ¿Alguien sabe dónde puedo encontrar alguna donde no me sablen?