BUCHEON, DESOLADA CIUDAD POETA

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“¿Pesa, no? Prueba a empezar con algo un poco más ligero” Bucheon. Foto: @foxhound2234

Tengo mucho que contar de Seúl, sin duda, pero hay ya mucho escrito, y he preferido dejarlo para más adelante. Porque hay una ciudad que me ha fascinado, por sorpresa, y quizás por eso, pues al no esperar nada de ella ha calado mejor y más profundo en mis sentidos.

Seguro que a más de uno el nombre de Bucheon le deja indiferente. Un Google y una Wikipedia después, quizás aumente algo la información, pero la indiferencia seguirá presente. Bucheon es la ciudad sandwich. Por un lado, el puerto metropolitano de Incheon -con su famoso aeropuerto internacional, puerta de entrada al país, votado por nueve años consecutivos como el mejor aeropuerto del mundo por la Airports Council International-; por el otro, el enorme espejo pulido en el que reflejarse para todas las ciudades de Corea: la voraz e insuperable Seúl, observando, desde el noreste, como una hermana mayor condescendiente.

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Una hilera de ferreterías, cerradas, una por una, hasta llegar convertir una calle en fantasma. El ayuntamiento ha promovido las pinturas que se ven, en un intento de refrescar el ambiente desolador. Bucheon. Foto: @foxhound2234

Como sabéis, mi punto de partida fue la ciudad artificial de Songdo (aquí os hablo sobre esta ciudad de película), donde se encuentra mi alma máter en Corea, la Universidad de Incheon. En la otra cara, Seúl, baluarte de lo impresionante, de lo fantástico y de lo luminoso. Seúl es a veces un hermoso escaparate, lleno de vida, sí, pero configurado y mimado como un hijo prodigio. En ambos casos he asistido a lo magnífico, lo diseñado y planeado. La aspiración a la perfección. Bucheon se muestra como es, en ocasiones toda luces y ruido y en otras abandonada y vacía, pero viva.

Basada en Bucheon es la colección de relatos cortos que encumbró a la autora nacional Yang Gui-Ja, Los vecinos de Wonmi-dong, donde relata la vida en la periferia de la rutilante capital, centrándose en esta ciudad que el año pasado cumplió su centenario. Y es que en 1914, durante la ocupación japonesa, tomaron el “Bu” de Bupyeong, centro neurálgico de Incheon y el “Cheon” de esta última para crear el área administrativa de Bucheon, una ciudad satélite de Seúl. Antiguamente conocida por su producción del melocotón (de ahí que el símbolo clásico de la ciudad sea una abstracción de la flor del mismo), en los últimos años se ha centrado en la industria cultural: películas, animación, música y cómic entre otros.  Eso  ha provocado el cambio del apodo de la ciudad de “Villa del Melocotón” (복사골 en coreano antiguo) a “Fantasia”.

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Una central de reciclaje, en la que se lee el nombre de la empresa en mostaza. Bucheon. Foto: @foxhound2234

Como joya local, el PIFAN, el festival de cine fantástico de Bucheon, que tendrá en 2015 su decimonovena edición. “Amor, Fantasía y Aventura” es la temática del mismo. El festival se centra en películas internacionales de la llamada serie B, tanto clásicos de los años 80 de fuera de la escena de Hollywood, como filmes surcoreanos y del sureste asiático de géneros horror, thriller y fantasía mayoritariamente. No os perdáis los carteles de todas las ediciones, pues son auténticas joyas. Podéis echarles un ojo AQUÍ

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En verde se lee “Nostalgia”, la obra más famosa de Cheong Chi-yong, un poeta famoso por sus composiciones revolucionarias contra el régimen japonés. A su lado, una placa nos informa de que Cheong vivió en ese edificio durante tres años, “durante las horas más oscuras”, esto es, la era de la colonización japonesa. Foto: @foxhound2234

Pasear por las calles de Bucheon a veces puede ser como hacerlo por una pequeña Seúl, su vecina a apenas media hora de metro; pero en otras partes se deja ver una nostalgia de tiempos mejores, mitad pasados y mitad por venir. Antes de la prohibición (o mejor llamada enmascaramiento) de la prostitución en el año 2004, Bucheon, a medio camino entre la gran ciudad y el puerto, era un centro de “reposo del guerrero” para militares en períodos de descanso. Aún a día de hoy la ciudad es llamada “Harén” Bucheon por las generaciones más jóvenes, haciendo referencia a la cantidad de bares y negocios relacionados con el ocio y el entretenimiento de toda clase.

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Zona de entretenimiento, de las muchas que hay por la ciudad. Curiosamente, este famoso bar está enfrente de una iglesia. Bucheon. Foto: @foxhound2234

No sabría de la existencia de esto de no haber conocido a @foxhound2234, un estudiante coreano que lleva viviendo allí desde hace más de 16 años y que me ha informado sobre la historia de la ciudad, además de llevarme a muchos de sus sitios más característicos. También es el autor de todas las fotos que ilustran este post, hasta ahora inéditas y que me ha cedido al contarle quería hablaros de esta ciudad. Cuando le pregunto qué es lo que más le gusta de vivir en Bucheon me responde: “El festival, en verano. Recuerdo un pase nocturno de El Resplandor en uno de los cines habilitados, después un documental sobre el filme y por último, el paseo de vuelta a casa al amanecer.”

Postdata: Para ver más fotos inéditas de Bucheon, Seúl y alrededores, no os perdáis su cuenta de Instagram, en las que recoge pequeñas instantáneas del día a día en Corea.

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CUENTACUENTOS Y PARÉNTESIS

Otoño y lluvia en una aldea tradicional. Un minuto de silencio por la cámara que tomó está foto.
Otoño y lluvia en una aldea tradicional. Un minuto de silencio por la cámara que tomó está foto. Estés donde estés no te olvidaré.

Ha pasado más de un mes desde mi última entrada y, acercándome peligrosamente a los dos meses, una cifra más que suficiente para dar por muerto a cualquiera, he decidido romper el silencio de una vez y contaros. Contaros mucho. Os voy a confesar mis Cuatro Nobles Verdades, permitiéndome parafrasear a la tradición budista.

La Primera Verdad es que hacia finales de noviembre y hasta diciembre mi actividad se multiplicó por sí misma varias veces. Primero, porque se acercaban los exámenes y tenía demasiado acumulado y segundo porque comencé a preparar papeles y fuerzas para postular para un trabajo en la Organización de Turismo de Corea. Como iba superando las pruebas, de una semana para otra tenía mucho en lo que pensar, y aunque mantuve un buen ritmo de publicaciones en Instagram, el blog quedó en un segundo plano. Finalmente, tras llegar a entrevista, decidieron que no contaban conmigo, cortándome mi continuación en el país de la morning calm. También participé en un concurso de ensayo, en el que hice un pequeño escrito sobre Songdo -la ciudad de la que os hablé aquí-, en el que me dieron la enormísima alegría de obtener el tercer premio. Ni siquiera pude acudir a la ceremonia de entrega. No por ir de alternativa de la vida, que también, sino porque tenía justo un examen de coreano esa tarde.

La Segunda Verdad es que el día 21 de diciembre salía mi avión para España, vía Londres. Sin trabajo, ni perspectivas aquí a corto plazo, era ya un regreso, con toda la propiedad de la palabra. Así que las compras, las despedidas y un lento striptease del corazón me fue ocupando el tiempo y la mente. Y con el temor clásico a una despedida melodrámatica, opté por un silencio diplomático.

La Tercera Verdad, como habréis deducido, es que estoy en España. A las siete de la mañana de mi partida llevaba una maleta que pesaba más que al venir y demasiadas mochilas a la espalda. Y caía tal cantidad de nieve que parecía de pega. Llegué con lluvia y me marcho con nieve, pensé, y qué risas y qué pena. Puedo decir que no lloré, por decir algo, aunque no signifique mucho.

La Cuarta Verdad es que mi compañera de cuarto no se ha despedido de mí, ni yo de ella. En un punto romántico, quizás una metáfora, ella me dijo: “de ti no me despido” entre risas y un “te veo el sábado”. Y llegó ese tal sábado y tuve que sacar su maleta al pasillo porque nos echaban. E irme…

Así que me digo que, ya que no hubo despedida, tampoco la tuve de Corea. Quizás por eso no he llorado. Mi corazón sigue desnudo pero se está tomando medidas para un hanbok y mi futuro me huele a pasta de judías. No lo sé, quizás es que he querido tener una aventura con Corea y ahora no puedo dejar de pensar en ella. Lo mismo me he enamorado y no me he dado cuenta.

Un niño sostiene un paraguas desproporcionado. Dentro de unos años se pasará a un móvil de las mismas características.
Un niño sostiene un paraguas desproporcionado para su tamaño. Dentro de unos años se pasará a un móvil de las mismas características.

AL GRANO:

¿Se va a cerrar el blog? No, el blog seguirá abierto y seguiré subiendo cosas, cosas que he ido anotando a lo largo de estos meses, sacando a la luz todo el material sobre mis impresiones de sitios, de la gente y los lugares que Corea me ha ofrecido. Os seguiré contando de vez en cuando, con el material que tengo acumulado, de la forma en la que siempre lo he hecho. Lógicamente, el ritmo será más bajo. Al menos… mientras no vuelva a Corea.

¿Qué pasa con la cuenta de Instagram? Tengo aún algunas fotos por ahí que mostraros, pero ya no podré subir cada día como he ido haciendo hasta que se acercó el momento de marcharme. Seguirá en funcionamiento y con muchas ganas de volver a estar 100% activa. Mientras tanto podréis seguirme en la nueva que tengo, esta más personal, que os dejo más abajo.

¿Qué vas a hacer ahora con tu vida? Si alguno os estáis preguntando esto, mil gracias por el interés. Lo cierto es que no pararé mucho en España. Dentro de unos diez días me voy al norte de Francia unos meses, de nuevo con una beca y con la sana intención de aprender el idioma. Aunque me voy con un poco de corazón roto, tengo mucha ilusión por seguir enseñándonos lo que me iré encontrando. Para ello podéis seguirme en mi recién estrenada cuenta de Instagram (@nhoau).

¿Eso quiere decir que habrá un Objetivo Francia? No, me temo que no. Hay ya mucha información sobre Francia y la cultura francesa está tan arraigada en nuestras cabecitas que no me resulta un contraste tan interesante como para impulsarme a contaros. Además, tengo otros proyectos en mente que requieren un teclado, por lo que si en un momento dado os apetece seguir leyéndome os haré llegar todo lo que vaya escribiendo en distintos medios.

¿Entonces cómo nos vas a contar sobre lo que te va pasando? Bueno, como os he comentado, ahora también tengo una cuenta de Instagram más informal, donde os iré mostrando como son las cosas en España y en Francia, y por donde pase, al mismo ritmo que me he marcado en Objetivo Corea. Os invito a que me sigáis si os apetece saber más de mí y de mis circunstancias. Mi usuario es @nhoau. También podréis seguirme en mi cuenta de Twitter: @nhoaurquia. Y por supuesto, en este mismo blog.

Pero, ¿no vas a volver a Corea? Eso nunca se puede saber, aunque os puedo decir que mi intención es hacerlo. Pero de momento, en mi camino se ha cruzado Francia y es lo que toca. Sí os digo que pienso retomar el coreano según vuelva de Francia… y ahí lo dejo.

En cualquier caso os iré contando por aquí, porque esto no es una despedida, sino un paréntesis que lleva a otra gran frase. Podéis dejarme en los comentarios cualquier pregunta o duda sobre el país del kimchi, que me llegará directamente a mi bandeja de entrada. Nos seguimos viendo. En Objetivo Corea y en todo lo demás (Twitter e Instagram). Y no, de vosotros tampoco me despido…

Postdata: He perdido mi cámara. O me la han robado. Seguramente en el aeropuerto de Gatwick en mi escala en Londres, aunque es un misterio. Si alguien la ve que mande saludos. Junto con las fotos que se quedaron dentro. Snif.

REGALO COREANO

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Esta libreta – aún sin abrir – de patitos coreanos rodeando a un conejo-tortuga antropomorfo puede ser tuya si sigues leyendo. El boli no. El boli es mío.

Mañana ya es viernes, empiezo las clases de coreano (¡por fin!) y hay una fiesta de bienvenida para estudiantes internacionales, para la que tengo pase VIP gracias a un sorteo en el que tardé varios minutos en procesar qué es lo que había ganado.

La cosa fue así. Chico coreano sonriendo y ofreciéndome un sobre. Yo sonriendo y rechazándolo. El público expectante. Él sonriendo aún más y poniéndomelo en la mano. Yo cogiéndolo a regañadientes. Pide un aplauso y el público se lo regala con ganas. Aparece una cámara de la nada y nos hace una foto. Flash. Vuelvo a mi asiento sin entender nada y sin dar ni las gracias. Mi compañero de silla me dice: ¡Niña, que te ha tocado una entrada gratis para la fiesta! Y ahí está mi cara de panoli inmortalizada en la foto para toda la eternidad.

Total, que he encontrado una solución ideal para limpiar mi karma. El otro día en Seúl me pasé por Ssamziegil, un icónico centro comercial al aire libre en el mítico barrio de Insadong, donde venden todo tipo de cosas bonitas Made in Korea, con diseños únicos en el mundo. Mi presupuesto de momento me impidió arrasar con todo, pero en una papelería increíble rescaté esta libreta.

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El pato coreano de la llamarada está diciendo algo como “Cua-ang” y el que mira fijamente se está preguntando “¿Cue-ek?”

Decidme que no quedaría bonita en vuestro cuarto. Podéis escribir en ella vuestros relatos más intensos, pegar fotos de vuestro perro o simplemente colocarla como obra de arte contemporánea en vuestra estantería. Lo que queráis, porque es para uno de vosotros. Regalazo, oigan.

¿Qué hay que hacer? Pues nada original. En la página de Facebook de Objetivo Corea he colgado una entrada sobre estos patitos. Los pasos son:

1. Pincha en Me Gusta en la página. Si ya lo has hecho en otra ocasión, pasa directamente al siguiente paso.

2. Comparte la entrada de los patitos en tu biografía. Sé que es un coñazo, pero así me ayudas a llegar a más gente interesada en Corea y además tu muro se verá plagado de encantadores patitos asesinos. Dos por uno.

3. Deja un comentario en la entrada de los patitos contándome que harías con esta libreta. ¡Esto es muy importante, pues el regalo será para una de las personas que comenten! Se valorará la originalidad, así como la rapidez. En caso de empate técnico en magia literaria, irá por sorteo.

4. Dentro de una semana anunciaré la persona ganadora. A continuación, servidora se irá a la oficina de correos más cercana y el afortunado o afortunada recibirá mi obsequio en la dirección que me diga. Totalmente gratis. En cualquier lugar del mundo hispanohablante.

Os dejo una última foto para abrir boca:

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Por detrás también tiene patos por todas partes. Pero en el centro tiene sorpresa… hay que conseguirla para verla.

*Sólo válido para habitantes de países de habla hispana.
*Facebook no tiene la culpa de mis idas de olla, así que le exonero de toda responsabilidad.
*No apto para personas sensibles a la película “Los pájaros”.