QUIZ: ¿SERÍAS UN LOSER EN COREA DEL SUR?

El puente de Mapo en Seúl, con mensajes positivos para intentar convencer a la gente de que no se arroje al río Han. En la imagen “¿Te preocupa algo?”

¿Qué es para vosotros el éxito? ¿Y el fracaso? Si me leéis como hablantes nativos del español probablemente pertenezcáis a un país donde la línea que separa uno del otro es bastante flexible. Pero desde donde os hablo, al sur de esta península de contrastes, la frontera entre el éxito y el fracaso es tan fina que la vida puede arruinarse por lo más mínimo.

El nivel de estudios, tu familia, nivel socioeconómico, cuestiones de apariencia física, y cuestiones en ocasiones de puro azar determinan el tipo de vida que se lleva en Corea del Sur. En España entiendo que todos tenemos más o menos la misma vida hasta que terminamos el instituto y después el espectro se abre hacia distintas formas de vivir que se consideran válidas en tu círculo cercano, de amistades, familiar y en la sociedad. Sin embargo el éxito en Corea se mide por la misma vara para todo el mundo. Estudiar en una buena universidad una carrera con salidas, casarte antes de los 30 para las chicas y los 35 para los chicos y poder permitirte comprar un apartamento para ese entonces son los requisitos indispensables básicos. Pero detrás de eso hay todo un checklist de cosas necesarias para poder considerar que tu vida merece la pena ser vivida en Corea del Sur. Como podéis suponer por la tasa de suicidios de este país, no es tarea fácil. Y es que el lograr con mayor o menor acierto estos hitos en tu carrera hacia quién sabe dónde determinarán tu salud, la persona con lo que podrás casarte y casi toda tu vida adulta.

Como yo lo veo. En Corea hay que pasar por el aro. En Occidente llegado cierto punto, no es tan necesario.

Vamos a jugar a un juego. Tranquilos, esto no es una película de miedo. Supongamos que nacéis coreanos o coreanas, y que vivís de forma que llegáis al punto en el que estáis ahora con la misma situación educativa y socioeconómica de vuestra vida no coreana. Vamos a ir descontando y sumando puntos dependiendo de lo que los coreanos consideran deseable y vamos a ver cómo de loser se puede llegar a ser. ¿Preparados?

  1. Nacimiento: Enhorabuena, ¡has nacido coreano o coreana! Súmate 30 puntos solo por eso. Obviamente los hijos de las familias multiculturales y los extranjeros no tienen ese empuje inicial. Si naces chica resta 10 puntos. Las mujeres en Corea del Sur ganan apenas un 63% de lo que ganan los hombres en el mismo puesto. Además se ha descubierto que en este país las pacientes de depresión son el doble que los pacientes. Las mujeres tienen primero una enorme presión estética a la que le sigue la carga familiar y la conciliación con el trabajo.
  2. Cuchara de plata, cuchara de palo: Esto es igual en todos los países, pero si vienes de una familia con pocos medios en Corea no te podrás permitir una educación decente pues apenas hay becas totales y además el acceso exitoso a la universidad se apoya en la educación privada. Si vienes de una familia acomodada suma 50 puntos. Si eres de una familia pobre, no hace falta que te restes nada. En Corea se valora el esfuerzo y les encantan las historias de ascenso hacia la cima desde la pobreza, como las pequeñas empresas que se convierten en grandes conglomerados, siguiendo el ejemplo de Hyundai. Así que todavía puedes triunfar. 
  3. Familia como Confucio manda: Los coreanos no miran con buenos ojos a las familias “desestructuradas”. Te va a costar encontrar futura esposa o esposo en ese caso. Si tu madre te tuvo soltera, resta 30 puntos, si tus padres están divorciados resta 15 puntos. 
  4. Religión: Si eres protestante estás de enhorabuena, compartes credo con la élite dominante de Corea del Sur, puedes sumarte 50 puntos sin problema. Si además tus padres y tú estáis en una congregación religiosa con reuniones a menudo, podrás tener acceso a una gran red de contactos que te ayudará en el futuro sin duda. Los coreanos miran mucho por los suyos y el clientelismo es moneda de cambio a niveles que incluso en España nos parecerían excesivos. Si eres católico o budista, suma 20 puntos, pues algo podrás sacar de las reuniones religiosas y en Corea está bien visto tener una religión. No obstante si eres agnóstico o ateo no te preocupes, no te restas nada ya que la libertad religiosa está más que aceptada. Ah no, espera. Si eres musulmán, resta 15 puntos. Pero eso no es exclusivo de Corea, ¿verdad? 
  5. Barrio: Es obvio que los barrios caros son más bonitos y más cuidados, ¿no? Pero en Corea hay un elemento más a tener en cuenta: el barrio en el que vivas determina el colegio al que puedas asistir, así que es posible que tus padres se endeuden para que tu código postal te permita a ir a un colegio de prestigio. Si vives en un buen barrio, suma 30 puntos.Bueno, ¡hasta el momento ni siquiera has podido elegir y ya vas con ventaja o desventaja! Vamos a ver qué puedes hacer por cambiarlo.

  6. Adolescencia: Tu adolescencia depende de estudiar e ir aprobando, aunque la nota que saques por el momento no es importante. Si no te metes en líos, te buscas algún escándalo o te pillan haciendo algo ilegal, vas bien. Lo importante es cuando te prepares el acceso a la universidad. Lo determinará todo. A partir de aquí empiezan las decisiones de vida o muerte.
  7. Acceso a la universidad: Si no consigues entrar en una universidad en Seúl, independientemente de tu ciudad de origen, resta 50 puntos. Si consigues entrar en Seúl pero no está entre las 20 mejores universidades (en Seúl hay más de 40), suma 20 puntos. Si consigues entrar en las 10 primeras, muy bien, suma 50 puntos, si consigues entrar en una de las SKY (Seoul National University, Korea University o Yonsei University), enhorabuena: te acabas de sumar 200 puntos.¿Notáis algo raro? ¿Por qué no hay una universidad que me de 0 puntos? En Corea no existe el término medio cuando se habla de universidades. O ganas o pierdes. Puedes perder y ganar poco o perder y ganar mucho. Pero nada va a dejar indiferente. Tu universidad representa lo que eres.

    “Pero, Ainhoa, un momento, yo no quiero ir a la universidad”. Ah, entiendo. Entonces, game over, eres un loser. Si solo en Seúl hay más de 40 universidades, más las que hay en la provincia de Gyeongi (la que rodea a la capital), más las del resto del país, es porque hay demanda de las mismas. No se concibe que alguien no vaya a al universidad, aunque sea un college donde hacer una carrera media. Hay tanto negocio con la educación y las universidades surgiendo como setas, que hay hasta gente que se queda con la carrera a medias porque le cierran la universidad a mitad, al no tener beneficios. Eso ha llevado a una sobrecarga de universitarios y a un inicio de problemas de paro en Corea del Sur. Es lo que muchos llaman Hell Joseon (no os perdáis ese enlace de Corea Ígnota donde lo explica genial).

  8. Origen: Si vienes de un pueblo o ciudad pequeña de Corea fuera del área de Busan, Seúl y Gyeongi (el área metropolitana de la capital), resta 15 puntos. Hay muchas bromas con los paletos de pueblo, como la que había en España hace ya muchos años. Si además usas saturi, esto es, un dialecto o acento muy marcado y que no consigues disimular para hablar en seoulmal o coreano estándar, resta 15 puntos más.
  9. Sexualidad: Homosexual, game over; trans, game over; género fluido, game over. Podría seguir pero os hacéis una idea. 
  10. Para hombres: Tienes que cumplir los casi dos años de servicio militar. Una enfermedad muy grave, que incluye las enfermedades mentales, podría impedirte que fueras. Pero no te lo recomiendo, si no vas quedará registrado en tu expediente y en todos los empleos que pidas tendrás que explicar por qué no fuiste al servicio militar y qué hiciste en su lugar. Obviamente tiene que ser por un motivo médico, no existe la objeción de conciencia, la alternativa es la cárcel. Si no vas, nunca serás un hombre completo (sea lo que sea que eso signifique). Si no cumples con tu país, resta 100 puntos.
  11. Para mujeres: Tu peso ideal es de menos de 50kg “Bueno, dependerá de la altura, ¿no?” No, si pesas más de 50kg es que eres demasiado grande, fin. Debes llevar maquillaje cada vez que salgas a la calle, siendo lo mínimo que te debes poner la base de maquillaje. Mientras que en otros países ante la falta de tiempo priorizamos maquillarnos los ojos o los labios, en Corea hay que priorizar llevar algo que te cubra la cara y disimule las imperfecciones y ojeras. Y no puedes ir a trabajar sin ello. Si tienes un cuerpo que no cumple los cánones coreanos (que tienen un rango bastante estrecho) y no te maquillas nunca (con base de maquillaje), resta 25 puntos.
  12. Enfermedades mentales: Son un tabú y quedan registradas en tu historial médico, por eso apenas se tratan. Si las tienen y han interferido en tu vida normal, resta 70 puntos.
  13. Matrimonio: Te tienes que casar a la edad destacada más arriba como máximo. Si bien no hacerlo antes era un game over automático, ahora las cosas están cambiando, especialmente porque muchas mujeres ahora deciden no casarse, a pesar de la presión familiar. Si no te casas siendo hombre réstate 30 puntos. Si no te casas siendo mujer réstate 50 puntos. Si consigues casarte y con alguien que tu familia aprueba, suma 40 puntos.

    Podríamos seguir, metiéndonos en más detalles sobre tener o no el doble párpado en los ojos, la forma de tu mandíbula, el trabajo de tus padres, el tipo de carrera que has escogido, el número de hijos que decides tener. Y un largo etcétera. Pero vamos a dejarlo aquí. Hagamos cuentas:

  • Si consigues 400 puntos, eres de pega, no sé que haces leyendo esto, deberías estar lanzando billetes desde tu limusina por Gangnam.
  • Entre 390 y 200 puntos eres un coreano que ha cumplido en la vida, y estás por encima de la media en muchos aspectos. Ejemplar.
  • Entre 200 y 0, tienes tus defectos, pero eres aceptable y tienes algo bueno en tu historial o una buena red de contactos.
  • En números negativos, eres un loser y te va a costar encontrar pareja y trabajo respetable.
  • Por debajo de -100 eres un total loser y un paria social. Tu esperanza es irte al extranjero donde a nadie le importe todo esto o encuentres a una pareja extranjera que no mida con la vara coreana tu biografía.

¡Espero que os haya gustado este pequeño experimento social! No os preocupéis si sois muy losers, aquí en Corea simplemente somos extranjeros y ¡esa es una categoría aparte de la que hablaremos en otro momento!

¡Dejadme abajo en los comentarios vuestra puntuación! Tengo mucha curiosidad.

Para animaros aquí os dejo de mi Instagram un paisaje relajante en el lago Gyeongpo, en Gangneung, una ciudad costera en la provincia de Gangwon, al este, a la que fui hace un par de semanas:

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BUCHEON, DESOLADA CIUDAD POETA

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“¿Pesa, no? Prueba a empezar con algo un poco más ligero” Bucheon. Foto: @foxhound2234

Tengo mucho que contar de Seúl, sin duda, pero hay ya mucho escrito, y he preferido dejarlo para más adelante. Porque hay una ciudad que me ha fascinado, por sorpresa, y quizás por eso, pues al no esperar nada de ella ha calado mejor y más profundo en mis sentidos.

Seguro que a más de uno el nombre de Bucheon le deja indiferente. Un Google y una Wikipedia después, quizás aumente algo la información, pero la indiferencia seguirá presente. Bucheon es la ciudad sandwich. Por un lado, el puerto metropolitano de Incheon -con su famoso aeropuerto internacional, puerta de entrada al país, votado por nueve años consecutivos como el mejor aeropuerto del mundo por la Airports Council International-; por el otro, el enorme espejo pulido en el que reflejarse para todas las ciudades de Corea: la voraz e insuperable Seúl, observando, desde el noreste, como una hermana mayor condescendiente.

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Una hilera de ferreterías, cerradas, una por una, hasta llegar convertir una calle en fantasma. El ayuntamiento ha promovido las pinturas que se ven, en un intento de refrescar el ambiente desolador. Bucheon. Foto: @foxhound2234

Como sabéis, mi punto de partida fue la ciudad artificial de Songdo (aquí os hablo sobre esta ciudad de película), donde se encuentra mi alma máter en Corea, la Universidad de Incheon. En la otra cara, Seúl, baluarte de lo impresionante, de lo fantástico y de lo luminoso. Seúl es a veces un hermoso escaparate, lleno de vida, sí, pero configurado y mimado como un hijo prodigio. En ambos casos he asistido a lo magnífico, lo diseñado y planeado. La aspiración a la perfección. Bucheon se muestra como es, en ocasiones toda luces y ruido y en otras abandonada y vacía, pero viva.

Basada en Bucheon es la colección de relatos cortos que encumbró a la autora nacional Yang Gui-Ja, Los vecinos de Wonmi-dong, donde relata la vida en la periferia de la rutilante capital, centrándose en esta ciudad que el año pasado cumplió su centenario. Y es que en 1914, durante la ocupación japonesa, tomaron el “Bu” de Bupyeong, centro neurálgico de Incheon y el “Cheon” de esta última para crear el área administrativa de Bucheon, una ciudad satélite de Seúl. Antiguamente conocida por su producción del melocotón (de ahí que el símbolo clásico de la ciudad sea una abstracción de la flor del mismo), en los últimos años se ha centrado en la industria cultural: películas, animación, música y cómic entre otros.  Eso  ha provocado el cambio del apodo de la ciudad de “Villa del Melocotón” (복사골 en coreano antiguo) a “Fantasia”.

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Una central de reciclaje, en la que se lee el nombre de la empresa en mostaza. Bucheon. Foto: @foxhound2234

Como joya local, el PIFAN, el festival de cine fantástico de Bucheon, que tendrá en 2015 su decimonovena edición. “Amor, Fantasía y Aventura” es la temática del mismo. El festival se centra en películas internacionales de la llamada serie B, tanto clásicos de los años 80 de fuera de la escena de Hollywood, como filmes surcoreanos y del sureste asiático de géneros horror, thriller y fantasía mayoritariamente. No os perdáis los carteles de todas las ediciones, pues son auténticas joyas. Podéis echarles un ojo AQUÍ

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En verde se lee “Nostalgia”, la obra más famosa de Cheong Chi-yong, un poeta famoso por sus composiciones revolucionarias contra el régimen japonés. A su lado, una placa nos informa de que Cheong vivió en ese edificio durante tres años, “durante las horas más oscuras”, esto es, la era de la colonización japonesa. Foto: @foxhound2234

Pasear por las calles de Bucheon a veces puede ser como hacerlo por una pequeña Seúl, su vecina a apenas media hora de metro; pero en otras partes se deja ver una nostalgia de tiempos mejores, mitad pasados y mitad por venir. Antes de la prohibición (o mejor llamada enmascaramiento) de la prostitución en el año 2004, Bucheon, a medio camino entre la gran ciudad y el puerto, era un centro de “reposo del guerrero” para militares en períodos de descanso. Aún a día de hoy la ciudad es llamada “Harén” Bucheon por las generaciones más jóvenes, haciendo referencia a la cantidad de bares y negocios relacionados con el ocio y el entretenimiento de toda clase.

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Zona de entretenimiento, de las muchas que hay por la ciudad. Curiosamente, este famoso bar está enfrente de una iglesia. Bucheon. Foto: @foxhound2234

No sabría de la existencia de esto de no haber conocido a @foxhound2234, un estudiante coreano que lleva viviendo allí desde hace más de 16 años y que me ha informado sobre la historia de la ciudad, además de llevarme a muchos de sus sitios más característicos. También es el autor de todas las fotos que ilustran este post, hasta ahora inéditas y que me ha cedido al contarle quería hablaros de esta ciudad. Cuando le pregunto qué es lo que más le gusta de vivir en Bucheon me responde: “El festival, en verano. Recuerdo un pase nocturno de El Resplandor en uno de los cines habilitados, después un documental sobre el filme y por último, el paseo de vuelta a casa al amanecer.”

Postdata: Para ver más fotos inéditas de Bucheon, Seúl y alrededores, no os perdáis su cuenta de Instagram, en las que recoge pequeñas instantáneas del día a día en Corea.

CUENTACUENTOS Y PARÉNTESIS

Otoño y lluvia en una aldea tradicional. Un minuto de silencio por la cámara que tomó está foto.
Otoño y lluvia en una aldea tradicional. Un minuto de silencio por la cámara que tomó está foto. Estés donde estés no te olvidaré.

Ha pasado más de un mes desde mi última entrada y, acercándome peligrosamente a los dos meses, una cifra más que suficiente para dar por muerto a cualquiera, he decidido romper el silencio de una vez y contaros. Contaros mucho. Os voy a confesar mis Cuatro Nobles Verdades, permitiéndome parafrasear a la tradición budista.

La Primera Verdad es que hacia finales de noviembre y hasta diciembre mi actividad se multiplicó por sí misma varias veces. Primero, porque se acercaban los exámenes y tenía demasiado acumulado y segundo porque comencé a preparar papeles y fuerzas para postular para un trabajo en la Organización de Turismo de Corea. Como iba superando las pruebas, de una semana para otra tenía mucho en lo que pensar, y aunque mantuve un buen ritmo de publicaciones en Instagram, el blog quedó en un segundo plano. Finalmente, tras llegar a entrevista, decidieron que no contaban conmigo, cortándome mi continuación en el país de la morning calm. También participé en un concurso de ensayo, en el que hice un pequeño escrito sobre Songdo -la ciudad de la que os hablé aquí-, en el que me dieron la enormísima alegría de obtener el tercer premio. Ni siquiera pude acudir a la ceremonia de entrega. No por ir de alternativa de la vida, que también, sino porque tenía justo un examen de coreano esa tarde.

La Segunda Verdad es que el día 21 de diciembre salía mi avión para España, vía Londres. Sin trabajo, ni perspectivas aquí a corto plazo, era ya un regreso, con toda la propiedad de la palabra. Así que las compras, las despedidas y un lento striptease del corazón me fue ocupando el tiempo y la mente. Y con el temor clásico a una despedida melodrámatica, opté por un silencio diplomático.

La Tercera Verdad, como habréis deducido, es que estoy en España. A las siete de la mañana de mi partida llevaba una maleta que pesaba más que al venir y demasiadas mochilas a la espalda. Y caía tal cantidad de nieve que parecía de pega. Llegué con lluvia y me marcho con nieve, pensé, y qué risas y qué pena. Puedo decir que no lloré, por decir algo, aunque no signifique mucho.

La Cuarta Verdad es que mi compañera de cuarto no se ha despedido de mí, ni yo de ella. En un punto romántico, quizás una metáfora, ella me dijo: “de ti no me despido” entre risas y un “te veo el sábado”. Y llegó ese tal sábado y tuve que sacar su maleta al pasillo porque nos echaban. E irme…

Así que me digo que, ya que no hubo despedida, tampoco la tuve de Corea. Quizás por eso no he llorado. Mi corazón sigue desnudo pero se está tomando medidas para un hanbok y mi futuro me huele a pasta de judías. No lo sé, quizás es que he querido tener una aventura con Corea y ahora no puedo dejar de pensar en ella. Lo mismo me he enamorado y no me he dado cuenta.

Un niño sostiene un paraguas desproporcionado. Dentro de unos años se pasará a un móvil de las mismas características.
Un niño sostiene un paraguas desproporcionado para su tamaño. Dentro de unos años se pasará a un móvil de las mismas características.

AL GRANO:

¿Se va a cerrar el blog? No, el blog seguirá abierto y seguiré subiendo cosas, cosas que he ido anotando a lo largo de estos meses, sacando a la luz todo el material sobre mis impresiones de sitios, de la gente y los lugares que Corea me ha ofrecido. Os seguiré contando de vez en cuando, con el material que tengo acumulado, de la forma en la que siempre lo he hecho. Lógicamente, el ritmo será más bajo. Al menos… mientras no vuelva a Corea.

¿Qué pasa con la cuenta de Instagram? Tengo aún algunas fotos por ahí que mostraros, pero ya no podré subir cada día como he ido haciendo hasta que se acercó el momento de marcharme. Seguirá en funcionamiento y con muchas ganas de volver a estar 100% activa.

¿Qué vas a hacer ahora con tu vida? Si alguno os estáis preguntando esto, mil gracias por el interés. Lo cierto es que no pararé mucho en España. Dentro de unos diez días me voy al norte de Francia unos meses, de nuevo con una beca y con la sana intención de aprender el idioma. Aunque me voy con un poco de corazón roto, tengo mucha ilusión por seguir enseñándonos lo que me iré encontrando.

¿Eso quiere decir que habrá un Objetivo Francia? No, me temo que no. Hay ya mucha información sobre Francia y la cultura francesa está tan arraigada en nuestras cabecitas que no me resulta un contraste tan interesante como para impulsarme a contaros. Además, tengo otros proyectos en mente que requieren un teclado, por lo que si en un momento dado os apetece seguir leyéndome os haré llegar todo lo que vaya escribiendo en distintos medios.

Pero, ¿no vas a volver a Corea? Eso nunca se puede saber, aunque os puedo decir que mi intención es hacerlo. Pero de momento, en mi camino se ha cruzado Francia y es lo que toca. Sí os digo que pienso retomar el coreano según vuelva de Francia… y ahí lo dejo.

NOTA DE LA AINHOA DEL FUTURO: Sí que vas a volver a Corea, biiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiitch!!

En cualquier caso os iré contando por aquí, porque esto no es una despedida, sino un paréntesis que lleva a otra gran frase. Podéis dejarme en los comentarios cualquier pregunta o duda sobre el país del kimchi, que me llegará directamente a mi bandeja de entrada. Nos seguimos viendo. En Objetivo Corea y en todo lo demás (como Instagram). Y no, de vosotros tampoco me despido…

Postdata: He perdido mi cámara. O me la han robado. Seguramente en el aeropuerto de Gatwick en mi escala en Londres, aunque es un misterio. Si alguien la ve que mande saludos. Junto con las fotos que se quedaron dentro. Snif.

REGALO COREANO

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Esta libreta – aún sin abrir – de patitos coreanos rodeando a un conejo-tortuga antropomorfo puede ser tuya si sigues leyendo. El boli no. El boli es mío.

Mañana ya es viernes, empiezo las clases de coreano (¡por fin!) y hay una fiesta de bienvenida para estudiantes internacionales, para la que tengo pase VIP gracias a un sorteo en el que tardé varios minutos en procesar qué es lo que había ganado.

La cosa fue así. Chico coreano sonriendo y ofreciéndome un sobre. Yo sonriendo y rechazándolo. El público expectante. Él sonriendo aún más y poniéndomelo en la mano. Yo cogiéndolo a regañadientes. Pide un aplauso y el público se lo regala con ganas. Aparece una cámara de la nada y nos hace una foto. Flash. Vuelvo a mi asiento sin entender nada y sin dar ni las gracias. Mi compañero de silla me dice: ¡Niña, que te ha tocado una entrada gratis para la fiesta! Y ahí está mi cara de panoli inmortalizada en la foto para toda la eternidad.

Total, que he encontrado una solución ideal para limpiar mi karma. El otro día en Seúl me pasé por Ssamziegil, un icónico centro comercial al aire libre en el mítico barrio de Insadong, donde venden todo tipo de cosas bonitas Made in Korea, con diseños únicos en el mundo. Mi presupuesto de momento me impidió arrasar con todo, pero en una papelería increíble rescaté esta libreta.

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El pato coreano de la llamarada está diciendo algo como “Cua-ang” y el que mira fijamente se está preguntando “¿Cue-ek?”

Decidme que no quedaría bonita en vuestro cuarto. Podéis escribir en ella vuestros relatos más intensos, pegar fotos de vuestro perro o simplemente colocarla como obra de arte contemporánea en vuestra estantería. Lo que queráis, porque es para uno de vosotros. Regalazo, oigan.

¿Qué hay que hacer? Pues nada original. En la página de Facebook de Objetivo Corea he colgado una entrada sobre estos patitos. Los pasos son:

1. Pincha en Me Gusta en la página. Si ya lo has hecho en otra ocasión, pasa directamente al siguiente paso.

2. Comparte la entrada de los patitos en tu biografía. Sé que es un coñazo, pero así me ayudas a llegar a más gente interesada en Corea y además tu muro se verá plagado de encantadores patitos asesinos. Dos por uno.

3. Deja un comentario en la entrada de los patitos contándome que harías con esta libreta. ¡Esto es muy importante, pues el regalo será para una de las personas que comenten! Se valorará la originalidad, así como la rapidez. En caso de empate técnico en magia literaria, irá por sorteo.

4. Dentro de una semana anunciaré la persona ganadora. A continuación, servidora se irá a la oficina de correos más cercana y el afortunado o afortunada recibirá mi obsequio en la dirección que me diga. Totalmente gratis. En cualquier lugar del mundo hispanohablante.

Os dejo una última foto para abrir boca:

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Por detrás también tiene patos por todas partes. Pero en el centro tiene sorpresa… hay que conseguirla para verla.

*Sólo válido para habitantes de países de habla hispana.
*Facebook no tiene la culpa de mis idas de olla, así que le exonero de toda responsabilidad.
*No apto para personas sensibles a la película “Los pájaros”.